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Poco o nada podían imaginar un grupo de pacientes enfermos de angina de pecho sobre los efectos que aquella pastillita, conocida por entonces como 'UK-92,480', podía ocasionar en su vida y salud sexual.

Corría el año 1995 cuando un equipo de investigación del Pfizer's European Research HQ, en la británica ciudad de Sandwich, inmerso en el estudio de la viabilidad de este componente en el tratamiento de la angina de pecho, descubrió un nada despreciable 'efecto secundario': los pacientes que lo tomaron experimentaban erecciones más fuertes y duraderas.

Este giro inesperado provocó un cambio de rumbo en el programa clínico que culminó tres años después, el 27 de marzo de 1998, con la aprobación del fármaco, ya conocido como Viagra, por parte de la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA).

Hoy, con diez años a sus espaldas, la pastilla triangular azul puede atribuirse el mérito de haber ayudado a mejorar las relaciones sexuales de más de 30 millones de hombres, y sus respectivas parejas, en todo el mundo.

Y antes… ¿qué?

En la actualidad basta con tomarse una sola pastilla aproximadamente una hora antes de la actividad sexual para disfrutar de sus efectos. Sin embargo, y aunque hoy pueda parecer difícil de creer, antes de este afortunado descubrimiento, no faltaban formas de plantar cara a la disfunción erectil masculina. Entre los posibles tratamientos podía pasarse por el quirófano para implantar una prótesis en el pene, inyectar una sustancia en el mismo órgano o usar un determinado tipo de supositorios diseñados para atajar el problema.

Sin embargo, no todo es sexo. El principal componente de la Viagra, el sildenafilo, ha resultado ser también un principio activo de gran utilidad en la lucha contra la Hipertensión Arterial Pulmonar. De hecho, la compañía de investigación biomédica Pfizer comercializa otro fármaco, Revatio, basado en este compuesto. Y la lista de 'sorpresas' que nos puede deparar el sildenafilo no acaba aquí. Los investiagadores se centran ahora en el estudio de otras áreas de actuación como el tratamiento de la eyaculación precoz, enfermedad cardiovascular, infarto de miocardio y lesión por isquemia.

Consumidores habituales de Viagra, consultados por Qué!, coinciden an afirmar los beneficios tanto físicos como emocionales que el uso de este fármaco ha aportado a su vida sexual y a sus relaciones afectivas. Del mismo modo, han manifestado su preocupación por lo que consideran un "precio abusivo" que, dicen, "debería ser subvencionado por la Seguridad Social".

La historia se repite

Aunque la Viagra celebra hoy su décimo aniversario los problemas relacionados con al disfunción erectil en el hombre no son, ni mucho menos, nuevos. Según la web de información médica http://www.abcmedicus.org/, la primera descripción de la disfunción eréctil se encontró en un papiro egipcio que data de aproximadamente 2000 años antes de Cristo. En ella se describían dos tipos de disfunción: impotencia natural, en la cual el hombre era incapaz de culminar el acto sexual , y la impotencia sobrenatural, que se consideraba resultado de la acción del demonio o de la brujería.

Con el tiempo fue Hipócrates quien se refirió a la impotencia masculina en pacientes ricos de la ciudad, señalando como culpable el exceso de ejercicio a lomos del caballo. Según su teoría, los pobres no se veían afectados por este 'extraño mal' puesto que no les quedaba más remedio que viajar a pie. Aristóteles tampoco quiso quedarse atrás en sus elucubraciones y llegó a sostener que los nervios del pene llevaban espíritu y energía para la erección.

Hoy, descritas las múltiples causas que pueden provocar la impotencia sexual masculina, y con numerosas versiones de la original Viagra en el mercado, que hoy cumple 10 años.