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Las vacas italianas de Campania (Italia), principal productora de mozzarella de bufala, también sufren los 'trapicheos de la mafia'.

La huelga de basuras y la gran contaminación que inunda a Nápoles y alrededores durante años, está pasando factura a uno de los productos estrella italiano. 

A principios del año 2008 saltó la alarma en Italia cuando se informó de que había surgido una epidemia de brucelosis o fiebre de malta.
Según el diario italiano 'Corriere della Sera', este problema ha provocado que en dos meses hayan perdido cerca de 30 millones de euros en el mercado lácteo.

Y es que Corea del Sur y Japón han cerrado sus puertas, cautelarmente, a la importación de la mozzarella italiana por detectarse niveles de dioxina superiores a lo autorizado.

La Comisión Europea ha exigido a las autoridades italianas un informe urgente sobre la posible contaminación, aunque ha señalado que no tomará medidas drásticas sin pruebas científicas que certifiquen que este producto no es apto para el consumo.

En ocasiones anteriores, Bruselas ya había pedido explicaciones al Gobierno italiano sobre intoxicación en la leche de búfala ya que estos animales pastan en campos contaminados por los depósitos de basuras clandestinos que hay en Campania.

Las autoridades italianas hicieron hoy un llamamiento a la calma ante la alarma desatada por la existencia de queso mozzarella con altos niveles de dioxina y calificaron el temor de "injustificado" al tratarse de casos limitados.

Cerca de 80 granjas de búfalas y 29 queserías están precintadas como consecuencia de una investigación a la Camorra, la mafia napolitana, encargada de la eliminación de basuras de la industria italiana y de otros países de Europa.