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"Cometí un error. Eso ocurre. Demuestra que soy humana y para algunas personas eso puede ser una revelación", dijo la ex primera dama al verse descubierta. 

La aspirante a la candidatura presidencial demócrata admitió hoy que cometió un error cuando dijo haber sido blanco de francotiradores durante un viaje a Bosnia en 1996, cuando era primera dama de Estados Unidos.

Su relato ofreció la artillería perfecta a quienes cuestionan la experiencia internacional de la aspirante presidencial demócrata.
"Recuerdo haber aterrizado bajo el fuego de francotiradores, no hubo una ceremonia de recepción y nos dijeron que corriésemos hacia nuestros vehículos, eso fue lo que sucedió", dijo Hillary la semana pasada en referencia a su visita a la ciudad bosnia de Tuzla, donde todavía persistían las hostilidades en 1996.

'Pillada' por las imágenes

Las declaraciones sobre su presencia en Bosnia se toparon con la realidad. Unas imágenes difundidas el lunes por la cadena de televisión CBS, que llevaban ya varios días dando vueltas en YouTube, cuentan una historia distinta. 

En ellas se ve a Hillary Clinton aterrizando tranquilamente, en compañía de su hija Chelsea, en el aeropuerto de Tuzla, donde la recibe una pequeña comitiva, incluida una niña con la que intercambia sonrisas y gestos cariñosos.
La discrepancia obligó a Hillary a pedir disculpas públicamente el lunes en una reunión con los equipos directivos de los diarios "The Philadelphia Inquirer" y "Philadelphia Daily News", de la que se hace eco el Inquirer en su página web.

"Lo que me dijeron fue que teníamos que aterrizar de cierta forma y movernos rápidamente por la amenaza de fuego de francotiradores. O sea que me equivoqué… Si dije algo que pudo hacer parecer que había fuego, eso no fue lo que me dijeron", añadió.
Más allá de lo anecdótico, el incidente ha revivido hoy el debate de cuál es realmente la experiencia en política exterior de la senadora por Nueva York.

¿Tendencia a exagerar? 

"Lo que recuerda este acontecimiento es la tendencia de Hillary a la exageración", dijo a Efe Erwin Hargrove, experto en ciencias políticas de la Universidad Vanderbilt (Tennessee), quien cree que la senadora magnifica su papel como primera dama (1993-2001).
"No creo que tuviese mucho que ver en la toma de decisiones, al fin y al cabo su marido era el presidente", apuntó Hargrove, quien añadió que "pudo haber aconsejado a su esposo, pero ese es un asunto completamente distinto". 

Por lo demás, el suceso sirve para alimentar la creciente acritud en la campaña por la candidatura presidencial demócrata.
Prueba de ello son los comentarios de un asesor de Hillary que tachó a Bill Richardson de "Judas" después de que el gobernador de Nuevo México, a quien une una larga relación con los Clinton, diese su respaldo el viernes a Obama.

La campaña del senador de Illinois también dispara a la primera de turno y, sin ir más lejos, comparó recientemente a Bill Clinton con John McCarthy, el senador republicano que durante la Guerra Fría protagonizó una "caza de brujas" contra el comunismo en EEUU.

Hargrove considera que con ese fuego cruzado, los demócratas tiran piedras contra su propio tejado y benefician al republicano John McCain, a quien la revista "The Economist" llama en su último número el "hombre más afortunado en la política estadounidense".
McCain, el candidato presidencial del Partido Republicano, se concentra ya en recaudar fondos para las elecciones de noviembre, mientras sus rivales siguen enzarzados en una lucha que promete prolongarse hasta la convención demócrata de agosto en Colorado.