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Bajo el lema "La Ciencia de la Papa para los Pobres: Desafíos para el Nuevo Milenio", el director general de la Organización de las de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), José Francisco Graziano da Silva, explicó que el objetivo es incrementar la producción y el consumo de patata en las naciones en desarrollo, pero también proteger su biodiversidad.

Con el esfuerzo de los productores, los sectores público y privado y la sociedad civil y científica se podrá "vencer la única guerra que merece la pena: la guerra contra el hambre", aseveró, al remarcar que el tubérculo es "pieza clave de la seguridad alimentaria".

La papa o patata es el tercer cultivo que más se utiliza como alimento, por detrás del arroz y el trigo, y "produce más comida y utiliza menos tierra que cualquier otro", según Graziano da Silva, quien dijo que en 2005 se consumieron 220 millones de toneladas.

Consumir más para ser menos pobre  

Estos datos avalan que 2008 haya sido declarado por la ONU el Año Internacional de la Papa: "es una oportunidad única para trabajar" en la lucha contra el hambre y la extrema pobreza, el primero de los objetivos del Milenio marcados para el 2015, de acuerdo al alto funcionario de la FAO.

"La historia de la papa nos alerta sobre la necesidad de mantener la diversidad genética", manifestó el representante de la FAO cuando recordó que "la hambruna del mundo en la mitad del 1800 fue consecuencia directa de la poca variedad de papa que no había tenido resistencia a las plagas y enfermedades".
"La biodiversidad está en peligro, muchas especies se han perdido y otras están amenazadas por el cambio climático", alertó.

La patata se extendió por Europa gracias a las campañas militares españolas en el continente, donde pasó de ser un producto de lujo a alimentar a las clases más bajas y salvar del hambre a muchos europeos en periodos de escasez.

Comamos más papa, no comemos suficiente, así lograremos que nuestros agricultores altoandinos tengan ingresos y salgan de la pobreza!", exclamó, por su lado, el anfitrión y ministro peruano de Agricultura, Ismael Benavides, en una rueda de prensa al término de la inauguración.