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Los combates de hoy entre la milicia "Ejército del Mahdi", del clérigo chií Muqtada al Sadr, y el Ejército iraquí en Basora, los más duros en los últimos meses, han causado al menos 40 muertos y 65 heridos según el Ministerio del Interior de Irak, y muestran que el sur del país está aún lejos de la estabilidad.

Además, los enfrentamientos se están produciendo también en el barrio Ciudad Sadr, de la capital, Bagdad, donde hay al menos 30 fallecidos, según las mismas fuentes. 

Según un testigo, que pidió no ser identificado, los combatientes están empleado todo tipo de armas como lanzamorteros y tanques ligeros.
Asimismo, indicó que un gran número de soldados, respaldados por helicópteros de combate, rodearon el distrito de Al Tamima, en pleno centro de la ciudad y bastión de los seguidores de Muqtada, donde se enfrentaron a los milicianos en un intento de hacerse con el control de la zona. 

La ofensiva, iniciada a última hora de ayer, ordenada por el Gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, contra los seguidores de Sadr ha derivado en una escalada de la violencia en Basora, que culminó con las amenazas del Ejército del Mahdi de que incendiarán pozos petrolíferos si no se detiene la campaña.

Una visita mal recibida 

El estallido de la violencia ha coincidido con una visita de Maliki para evaluar la situación de la seguridad de una ciudad que exporta el 90% del petróleo que se produce en el país. Maliki ordenó el ataque tras presidir una reunión con responsables militares y policiales, en la que no estuvo presente el gobernador de la localidad, al parecer en desacuerdo con el primer ministro.
"El gobierno está resuelto a restablecer la seguridad y la estabilidad en la ciudad y a imponer la ley frente a la presión contra su seguridad", explicó Maliki en un comunicado leído en la televisión estatal iraquí.

Por su parte, el Ejército del Mahdi, creado en 2004 para combatir la ocupación estadounidense de Irak, no ha tardado en responder:
"Aunque los pozos petrolíferos son propiedad del pueblo iraquí, y será una decisión difícil incendiarlos, estamos estudiando esta opción si el gobierno continúa con su campaña injustificada", dijo a Efe el jeque Hariz Azari, representante de Muqtada en el ciudad.

Muqtada al Sadr pidió una resolución pacífica del conflicto mediante el diálogo, aunque culpó al Ejecutivo del "derramamiento de sangre en la ciudad".
"Tras las violaciones que han perpetrado las fuerzas de ocupación (de la coalición, encabezada por EEUU) desde que entraron en nuestro país, el Gobierno ha llegado a completar el escenario de sangre y marginación", se quejó el clérigo.

Toque de queda

En la ciudad sureña rige un toque de queda de 24 horas. Un periodista contactado por Efe desde Bagdad ha explicado que las tropas iraquíes han rodeado los distritos de Al Hayaniya y Al Yumhuriya, en pleno centro de Basora, considerados bastiones del 'Ejército del Mahdi', leal al clérigo radical Muqtada al Sadr.

Según las fuentes policiales, la División 14 del Ejército iraquí, con base en Zubair, norte de Basora, ha sufrido un ataque, al parecer, proveniente de la milicia de Muqtada. La milicia habría impuesto su control sobre muchas partes de la ciudad, y algunas informaciones que no han sido confirmadas apuntan a que podrían haber capturado a soldados, y hasta oficiales, del Ejército iraquí.

Desde el repliegue y progresiva retirada de las fuerzas británicas de
Basora a finales del año pasado, tres milicias rivales controlan la
ciudad: el 'Ejército del Mahdi'; las Brigadas del Badr, del Consejo
Supremo Islámico, principal bloque chií del país; y la 'Fadhila'
(Virtud).

Los seguidores de al Sadr comenzaron ayer una campaña de desobediencia civil para protestar contra el Gobierno del primer ministro, Nuri al Maliki, por lo que consideran el maltrato a su milicia.

Tropas estadounidenses han matado a cinco personas que presuntamente colocaban bombas en una carretera en Basora. Según un comunicado difundido por el Ejército de EEUU, los cinco milicianos fueron abatidos después de haber sido descubiertos en "actividades sospechosas" en el distrito de Hayaniya, cuando "enterraban lo que parecían artefactos explosivos".