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La imposibilidad de controlar a un niño de 10 años que agrede, roba,
insulta y amenaza ha llevado a su abuela, Dolores Pérez, de 54 años, a
pedir ayuda a la Administración para conseguir corregir su
comportamiento, ya que en su familia se encuentran incapaces de
lograrlo.

Sin embargo, su petición no ha sido atendida porque los servicios
sociales de la Junta de Andalucía
–la familia reside en la localidad
onubense de San Juan del Puerto–, que han tenido conocimiento de la
situación, exigen para el ingreso del menor en un centro especial que
renuncien a su custodia, y Dolores no está "dispuesta a pasar por eso".

Los problemas comenzaron el pasado mes de diciembre, cuando tras
la separación de los padres del niño, la madre renunció a hacerse cargo
del menor y éste fue a parar a casa de los abuelos paternos.

Infancia complicada 

No obstante, la vida del chico tampoco había sido fácil antes de
ese momento. Según afirmó Dolores, la madre es "alcohólica" y el niño
ha crecido "rodeado de agresividad"
, presenciando peleas continúas
entre sus padres.

La abuela achaca a este entorno conflictivo el comportamiento de
su nieto, que incluye amenazas, agresiones, insultos y robos. "A su
padre le ha levantado la mano, a mí me ha dado un puñetazo en el
brazo,… Cuando se pone agresivo, no podemos controlarlo", reconoció.

Asimismo, indicó que el niño no ha dejado de robar cosas, "como
un cordón de oro, móviles, bicicletas, dinero –a su abuela y a gente
de la calle–. Esto es un caos tremendo, estamos desesperados, ya no
sabemos que hacer más", lamentó Dolores.

Dolores aseveró que el niño es muy joven todavía y que si se le
atiende y va a un centro adecuado, "corregiría su comportamiento
rápidamente". Además, pidió ayuda porque no pueden estar "más tiempo en
esta situación", ya que ella y su marido están enfermos.