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Dos siglos después de su creación por Napoleón para preparar a las futuras elites de Francia, el examen del 'baccalauréat' (selectividad) se ha democratizado, pero, pese a las críticas, sigue siendo una institución.

Si se mantiene la tendencia de los últimos años, unos 700.000 alumnos se presentarán en el 2008 a esta prueba preuniversitaria y más del ochenta por ciento la superará. En 1808 tan solo 31 candidatos, todos ellos varones, se presentaron a este examen, entonces oral, desarrollado parcialmente en latín. En 1830 contó con varios miles de candidatos, de los que 3.000 aprobaron.

Hubo que esperar a 1861 para encontrar una aspirante femenina.
En 1880, el 1 por ciento del alumnado preuniversitario se presentó a la prueba y en 1936 el 2,7 por ciento.

El año pasado, 621.532 candidatos hicieron el examen en alguno de
los más de 4.000 centros repartidos por todo territorio francés.
Sus ejercicios, cuatro millones de copias en total, fueron corregidas
por 130.000 profesores.Según subraya 'Le Figaro', el coste anual de estas pruebas oscila entre 200 y 280 millones de euros.

'Intercambio' con España 

Aunque las pruebas de selectividad y las del 'baccalauréat' no son idénticas, desde el 1 de junio de 2007 los estudiantes franceses y españoles que las superan pueden acceder a las universidades de ambos países indistintamente.
La principal diferencia radica en que en Francia, como en Irlanda, sólo se evalúa a los alumnos en función del resultado del 'bac', mientras que en otros países, como España o Suecia, la nota para acceder a la universidad proviene tanto de un examen selectivo como de los resultados de los últimos años de enseñanza media.

Las mejores, por su cuenta 

Eso sí, en Francia las consideradas 'grandes escuelas', tanto públicas como privadas, cuentan con métodos de selección propios y ocupan un lugar primordial en la educación superior francesa.

Centros como la Escuela Politécnica, la Escuela de Minas, la Escuela Normal Superior o el Instituto de Ciencias Políticas no solo tienen en cuenta el currículum académico de los estudiantes, sino que someten a sus candidatos a diferentes exámenes de acceso que ellas mismas elaboran.

Antes de presentarse a ellos, los aspirantes preparan durante dos o tres años estas pruebas específicas en las 'clases preparatorias', las famosas 'prepa', previa aceptación de su dossier por el director del establecimiento elegido.
Aprobar el 'baccalauréat' hoy garantiza pues el acceso a la universidad, pero no a los centros donde se forma la elite del país.