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Durante los incidentes, dos manifestantes -entre ellos un monje budista- sufrieron heridas después de que los agentes frenaran el paso a quienes intentaban acceder a las dependencias del organismo multinacional.

Los tibetanos exiliados pretendían entregar un memorándum en el que instan a la ONU a presionar a las autoridades chinas para que éstas permitan "ejercer la libertad de expresión y reunión" a los manifestantes que protestan en el Tíbet y para que eviten el "excesivo uso de la fuerza".

Hasta medianoche 

El Ejecutivo chino ha dado de plazo hasta la medianoche de hoy hora local (16.00 GMT), para que cese la protesta de tibetanos en Lhasa, la capital del Tíbet.
Los manifestantes en Katmandú portaban pancartas en las que se leía: "ONU, queremos justicia" y "Stop al asesinato de tibetanos".