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El TSJB ha recordado que si los resultados finales coinciden con la hipótesis del accidente, el caso será archivado.

Brunkert, de 62 años, fue encontrado a las 21.00 horas de ayer en el jardín del chalé de su propiedad en la urbanización de Betlem, en la localidad mallorquina de Artà, por un vecino que alertó a la Guardia Civil.
Los agentes del Instituto Armado certificaron en un primer momento que no se trataba de una muerte natural, momento en el que se inició la investigación.

Según fuentes de la Guardia Civil, tras recibir los datos preliminares de la autopsia, todo apunta a que la muerte se debió a un accidente casero.
Los agentes encontraron rota la vidriera que comunica la cocina de la vivienda con el jardín, cerca del lugar donde fue hallado al cadáver de Brunkert, quien falleció desangrado.

Un tropiezo accidental 

La Guardia Civil maneja la hipótesis de que Brunkert -que vivía solo- podría haber tropezado y haber roto accidentalmente con la cabeza la vidriera de la puerta que conecta el jardín con la cocina. Fruto de dicho golpe, la víctima podría haberse provocado la incisión en el cuello, que le dejó, en un principio, inconsciente, que posteriormente le causaría la muerte.

Tras la primera llegada de una patrulla de la Guardia Civil, también acudieron al lugar agentes de la Policía Judicial de Manacor, un médico forense, y la jueza de guardia de Manacor que -posteriormente- ordenó el levantamiento del cadáver.

Según el presidente de la Asociación de Vecinos de la Urbanización de Betlem, Glen Johnston, que le conoció en los años setenta, Ola Brunkert empezó a venir con frecuencia a Mallorca a partir del año 1977, y adquirió a principios de los años ochenta la residencia en la que ayer apareció muerto.