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En tercer lugar aparece el terrorismo de ETA, que lideró la tabla el mes anterior después del atentado del 1 de diciembre en Capbreton, en el que fueron asesinados dos guardias civiles.
El sondeo, entregado hoy en el Congreso, se basa en 2.477 entrevistas personales y domiciliarias realizadas en 236 municipios de 50 provincias y tiene un margen de error de más/menos 2 por ciento.

El paro es citado como un problema por el 43,8 por ciento de los entrevistados y experimenta un crecimiento de cinco puntos respecto a diciembre. No obstante, el mayor aumento se registra en las respuestas que aluden a los problemas económicos, que irrumpen en el segundo lugar con un 39,2 por ciento, su mayor porcentaje de, al menos, los dos últimos años.

Por contra, el terrorismo cae 4,5 puntos y desciende hasta el tercer puesto de este ranking con un 35,1 por ciento de respuestas. La lista se completa con la vivienda, a la que se cita en el 29,1 por ciento de las contestaciones y la inmigración, que queda en quinto lugar, con un 23,7 por ciento.

Problemas subjetivos.

La inquietud que genera la marcha de la economía también se evidencia cuando se pregunta a los españoles qué problemas le afectan más personalmente. Esta relación de preocupaciones subjetivas continúa liderada por los problemas económicos, que son mencionados por 4 de cada diez consultados, cuatro puntos más que en el mes anterior.

Los siguientes puestos, donde no se producen cambios, también los copan asuntos vinculados a la economía. Así, en segundo lugar se mantiene la vivienda con un 22,3 por ciento de respuestas, seguida del paro (19,5 por ciento) y los problemas relacionados con la calidad del empleo (13,7 por ciento).

En quinto puesto se coloca la inseguridad ciudadana con un 13,2 por ciento de menciones.
El CIS pregunta, como todos los meses, qué percepción tienen los españoles de la situación económica. Los que la ven 'mala' o 'muy mala' continúan en ascenso y son ya cuatro de cada diez entrevistados, cuatro puntos más que en diciembre. En el otro lado, un 16,5 por ciento la juzga 'buena' o 'muy buena'.

Gana el pesimismo.

Con la vista puesta dentro de un año, los pesimistas triplican con creces a los optimistas. En concreto, un 35,6 por ciento cree que la economía irá a peor y únicamente uno de cada diez augura que mejorará.

Respecto a la situación política, sólo el 14,7 por ciento la definía como 'buena' o 'muy buena' en enero, frente al 36,5 que la percibía como 'mala' o 'muy mala'.

En los pronósticos para dentro de un año, los porcentajes están más igualados, ya que un 13 por ciento confía en que el panorama político será mejor y un 15 por ciento se inclina por lo contrario.