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Según informó hoy la Jefatura Superior de Policía en Canarias, mientras los hombres pagaban entre 8.000 y 12.000 euros por su viaje, las mujeres nigerianas contraían una deuda mayor, de hasta 42.000 euros, que luego sólo podían pagar ejerciendo la prostitución en Las Palmas de Gran Canaria o en la turística zona de Playa del Inglés, al sur de la isla.

Además de retenerlas en pisos, las chicas eran amedrentadas con palizas y prácticas de vudú.
La investigación policial se inició hace un año, pero no fue hasta el pasado mes de octubre cuando los agentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de Las Palmas comenzaron a practicar las detenciones de los miembros de la organización, que se han llevado hasta ahora de forma escalonada.

La operación, denominada "Crazy" por el apodo en inglés del máximo cabecilla de la organización, Austine B., ha permitido la desarticulación de una importante estructura delictiva asentada tanto en Gran Canaria como en Madrid.
"Crazy" se dedicaba a traer periódicamente mujeres y hombres desde Nigeria hasta nuestro país, para lo que usaba documentación falsificada de otros nigerianos con parecido físico, residentes legales en España.

Además de localizar a nueve personas captadas por la organización, se descubrió que en el domicilio del jefe de la banda, en Lagos (Nigeria), había cinco personas preparadas para ser traídos clandestinamente a España de forma inminente.
Durante esta investigación se descubrió que tres miembros de la banda se dedicaban también a estafas en internet con tarjetas de crédito robadas a turistas por las mujeres obligadas a prostituirse.

Bodas y carné de conducir 

Además de estas dos actividades, la banda también se dedicaba a las bodas de conveniencia entre mujeres españolas y varones nigerianos con el objeto de que estos pudieran legalizar su situación en España.

Para ello, los miembros de la banda llamados Mike A.. y Kingsley O. captaban a chicas jóvenes canarias a las que ofrecían 6.000 euros por trasladarse hasta municipios pequeños de Toledo y Madrid y contraer matrimonio con ciudadanos nigerianos a los que previamente ya habían cobrado la cantidad de 15.000 euros.

Los gastos del viaje y estancia para las bodas eran pagados mediante el uso de las tarjetas robadas.
Por último, la banda contaba con un ciudadano ghanés, identificado como Abdul A., quien por dos mil euros suplantaba a cualquier subsahariano con similares rasgos para aprobar el examen teórico del carné de conducir.

Por todos estos delitos de favorecimiento de la inmigración ilegal, explotación sexual, falsedad documental, usurpación de estado civil, contra la salud pública, estafas y asociación ilícita han sido detenidas catorce personas, ocho hombres y seis mujeres.
El juez ha decretado la prisión para nueve de ellos.