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Esta información provocó que el Gobierno británico ordenara la vuelta a Reino Unido del tercero en la línea de sucesión a la corona tras diez semanas en el frente.

"No quebrantamos conscientemente ningún embargo y no suscribimos ningún acuerdo de silencio sobre la cuestión", explicó la revista en su última edición. "

Sin embargo, y, más importante, reconocemos que nuestra decisión de publicar la historia puede considerarse racionalmente como insensible e irresponsable", explican y argumentaron que desconocían "las posibles consecuencias".

"Lamentamos este serio desliz en nuestro juicio (…). Nos disculpamos sinceramente ante todos nuestros lectores, ante todos los militares cuyas vidas están en constante peligro sirviendo en casa o en el extranjero y a sus familiares y seres queridos", concluye.