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Una variante de estas descabelladas formaciones es la que encabezan líderes tan naturales como los animales o las plantas. Los 100.000 votos que apoyaron hace cincuenta años al rinoceronte Cacareco en Brasil, demuestran que no es imprescindible ser humano para ganarse la confianza de los electores.

El pavo Dustin, una estrella infantil irlandesa, se presentó a las presidenciales hace ya una década, Boston Curtis era una mula republicana de Milton (Washington), y la tortuga Murtle logró labrarse una carrera política gracias a los ciudadanos de Nueva Zelanda. La prehistoria de los PC está en una tienda de ‘chuches’

El Macaco Tião se presentó a la Alcaldía de Río de Janeiro por el Partido Bananista Brasileiro. Los más de 400.000 votos recibidos superaron las expectativas de los humoristas que lo crearon. Lo presentó en 2000 a las locales de EEUU, paseándolo por eventos deportivos, rodeos y celebrando viajes de campaña por distintos estados.

Un artista callejero apostó en 2004 por el Partido Húngaro del Perro de Doble Cola. Su nombre era István Nagy y se empapelaron las calles con sus originales carteles publicitarios.