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Las autoridades de Kabul se muestran preocupadas ante las dificultades para absorber a tantas personas por la crisis que atraviesa el país. Todos los civiles afganos que viven en Irán sin estatus de refugiados, es decir, alrededor de un millón de personas, serán deportados próximamente al estar acabándose el duro invierno en el país vecino, según anunció el director del Departamento iraní de Extranjería, Seyyed Taghi Ghaemi, al finalizar una reunión con autoridades afganas y representantes de la ONU en Kabul.

El Gobierno iraní suspendió temporalmente a principios de enero los procesos de deportación debido a las bajas temperaturas que se han registrado en Afganistán durante el invierno. Pero ahora, Teherán afirma que las deportaciones se reanudarán.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) asegura que no sabe exactamente cuántos afganos no registrados viven en Irán, pero las autoridades de este país estiman que hay unos 900.000, informa la agencia de noticias de la ONU, IRIN.

Aunque Ghaemi no especificó si todos los afganos no registrados serán expulsados de Irán este año, informó que lo consultarán con el Gobierno de Kabul. "Les deportaremos cuando les encontremos", añadió.

Tanto Naciones Unidas como el Gobierno afgano reconocen el derecho de Irán a deportar a extranjeros que han entrado ilegalmente en su territorio. Sin embargo, organizaciones internacionales y autoridades afganas han denunciado los métodos poco humanitarios utilizados por Teherán.

Dificultades para absorber a los deportados

Pero Afganistán, el quinto país menos desarrollado del mundo, no tiene la capacidad de integrar al alto número de refugiados que vuelven y a los deportados, según la ONU y el Gobierno de Kabul. Tanto la inseguridad como la falta de oportunidades económicas y servicios son factores clave que han contribuido a una disminución del índice de repatriaciones voluntarias desde Irán y Pakistán, países donde todavía viven tres millones de afganos.

El viceministro de Refugiados, Abdul Qadir Ahadi, señaló que "los problemas de Afganistán son bien conocidos por todos", por lo que reconoció que su país no puede absorber a todos los civiles que deporte Irán. Según las autoridades, las deportaciones masivas pueden provocar una crisis humanitaria, como ya ocurrió en 2007.

Muchos afganos, la mayoría de ellos hombres solteros, cruzan ilegalmente la frontera con Irán en busca de trabajo, que encuentran sobre todo en la construcción. Las remesas que envían son la salvación de muchas familias que se quedan.