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Misticismo y Lenny Kravitz han ido de la mano desde el comienzo de su carrera. “Soy muy espiritual. Con la música trato de devolver a Dios el talento que me dio”.

De nuestro país recordó “las largas noches con mis amigos gitanos. No entiendo las letras del flamenco, pero su fuerza y su dolor me llegan igual. Es espiritual, como el soul”.

Tan impresionado le dejó el cante jondo que tiene claro lo que haría si tuviera una agenda menos apretada. “Me iría dos años a España a aprender flamenco de algún maestro de la guitarra”, comentó a Qué! el neoyorquino.

Hasta entonces habrá que conformarse con verle en su próxima gira, que es para él “dos años predicando la revolución del amor”. Con este noveno álbum de estudio Kravitz ha mantenido su instintiva forma de trabajar.

“Nunca planeo los discos, entro en el estudio sin saber lo que va a pasar”, confesó Lenny Kravitz, que lamenta los estragos de la música comercial, tampoco atiende a los nuevos artistas. “Prefiero los clásicos, me inspiran más. Ayer mismo escuché a Miles Davis antes de acostarme”.

Habló de su faceta más personal

Kravitz se muestra bastante reservado, no se extiende al hablar y prefiere ser más concreto. Mira fijamente a los ojos y aguanta los silencios sin pestañear. A pesar de todo, el músico neoyorkino sabe que su estilo conquista.

Comenta que su hija le hace bajar la guardia. Comparte piso en Manhattan con su progenitora Zoe, de 19 años. “Nunca me ha dado ningún disgusto”, explica. “Ahora tengo más tiempo para ir de gira, porque ella ya hace su vida. Se prepara para ser actriz y le va bien”, añade.

En cuanto a la relación con su padre, Kravitz asegura que “tuvimos una relación difícil, pero hicimos las paces antes de que muriera ” y por ello le ha dedicado la canción ‘A long and sad goodbye’. “La forma en que me crió pudo no ser la más acertada, pero me ha yudado a convertirme en lo que soy”, reconoce.

Respecto a los próximos comicios en EE. UU, Kravitz asegura que “Obama es carismático, pero aunque llegue a ser presidente no podrá cambiar mucho las cosas. El problema no está en los políticos, sino en el sistema”. Pese a esto, aseveró que Obama “seguro que será mejor que Bush”.

“Los Clinton también me gustan. Aún estoy pensándomelo, pero soy negro y es excitante vivir este momento en el que EEUU está preparado para un cambio”, explica.