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“Esto es terrible. No sé por dónde empezar”… Así comenzaban las disculpas de Julio Ruz, al reaparecer en ‘GH Dúo: Límite 48 horas’ mientras se proyectaban las imágenes del acoso al que sometía a su expareja, María Jesús, y que causaron su expulsión del reality por motivos disciplinarios. Un comportamiento que justificaba con la presión del encierro: “De repente, estábamos bien. Pero de un día para otro, me dejó de hablar. No me daba ninguna explicación. En otras circunstancias lo hubiera dejado pasar. Pero claro, estamos todo el día ahí metidos y todo se ve diferente”.

Los hechos se remontan al pasado día 4,  cuando las cámaras le grabaron mientras perseguía a su expareja, María Jesús, hasta lograr estar a solas con ella y entonces, agarró a la exmodelo impidiendo que se marchara y preguntándole sobre la relación que mantiene fuera de la casa. Tras considerar que se trataba de un comportamiento” inaceptable”, el programa de ‘Mediaset’ decidió su expulsión.

Apenas unos días después de su expulsión, Julio Ruz, que asistía al plató, aseguraba a Jorge Javier Vázquez que él no es así y pedía perdón “una y mil veces a María Jesús, la audiencia y el programa”.

 

“Pasamos de estar muy bien a estar muy mal. Yo lo único que quería saber es qué había pasado”, añadía Ruz, y el propio Jorge Javier le respondía de forma contundente y muy crítica que María Jesús le había enviado un montón de señales que él no quiso ver y le reprochó incluso que “hubo un día que hasta cotilleaste el blog que estaba escribiendo en el ordenador”.

El empresario, que da por hecho que María Jesús no volverá a hablarle, ha confesado que entró en el concurso para poder hablar con ella y solucionar las cosas, pero no con la intención de volver a retomar la relación, y reveló que un día antes de que empezara el reality María Jesús estuvo con Gil Silgado.

Preguntada desde la casa sobre cómo se encontraba tras la expulsión, María Jesús fue firme “estoy más tranquila, como cuando se acabó la relación”.

 

Mientras, los compañeros de Guadalix señalaron que fue el propio Ruz quien firmó “su sentencia de muerte”.