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Las cosas cambian tan rápido que muchas veces no nos damos ni cuenta. Vivimos en la era de lo fugaz, de lo inmediato y adaptarse es cada vez más difícil. Dicen que son las características que definen a una nueva generación que denominan “millenial” pero no es así, es algo que aunque no seamos conscientes nos afecta todos en mayor o menor medida. Aquí la edad no cuenta, lo que cuenta es un entorno que nos convence día a día de que podemos conseguir cualquier cosa con muy poquito esfuerzo. Lo queremos todo ya y lo queremos además a través de todas las plataformas y canales posibles.

La industria audiovisual ha sido de las primeras en entenderlo, por lo que ha iniciado el proceso natural que acompaña a todo fenómeno… rentabilizarlo. El ejemplo más representativo es Netflix, un antiguo videoclub por correo fundado a finales de los noventa que supo anticiparse al ocaso del formato físico. Fue en 2007 cuando la compañía de Reed Hastings se dio cuenta de que el streaming iba a cambiar el mundo y actualmente no solo acapara la mayor parte de la cuota de mercado en VOD (Video On Demand) sino que vale la friolera de 140.000 millones de dólares, está presente en 190 países y tiene 117millones de suscriptores. Es más, ya puede presumir de tener un importante número de series y películas de producción propia e incluso un Oscar (Ícarus, 2017).

“La clave del éxito del VOD ES la de siempre: dar más por menos”

En este caso ofrecer una oferta casi inabarcable de títulos por una irrisoria cuota de apenas 10 euros al mes. Pronto comenzaron a despertar el resto de gigantes dormidos, entre ellos HBO, el histórico canal por cable estadounidense que, siguiendo la estela de Netflix, comenzó a ofrecer un servicio parecido. Y eso que aquí en España no llegó con muy buen pie, sobre todo por los inaceptables problemas que dieron las primeras versiones de su aplicación. El último fue Amazon que sin dar mucho bombo a esta posibilidad, comenzó a ofrecer el servicio a sus clientes Prime. Ahora, busca ya la forma de posicionarse frente a sus rivales aprovechándose del poder inmenso de su marca.

“Netflix vale en la actualidad 140.000 millones de dólares”

A los que les está costando más sacar rédito del nuevo paradigma es a los gigantes audiovisuales de nuestro país. Más allá de las teleoperadoras como Orange, Vodafone y, especialmente, Movistar -cuya apuesta por la producción propia es lo más parecido al modelo Netflix- el resto siguen en un letargo peligroso. A los grandes conglomerados como Atresmedia o Mediaset todavía les cuesta rentabilizar el medio online y eso que son una importante fábrica de contenidos. El caso es que la guerra está abierta y es muy posible que deje más de un cadáver mediático por el camino.

NETFLIX

– 7,99€/mes (1 dispositivo, sin HD), 10,99€/mes (2 dispositivos, HD) y 13,99€/mes (4 dispositivos, Ultra HD).
– PLATOS FUERTES: Narcos, Stranger Things, Sucesor Designado, House of Cards, Mindhunter…
– PEGAS: A veces cuesta encontrar las joyas de su catálogo entre tanta oferta mediocre

HBO

– 7,99€/mes para cinco dispositivos, en dos de ellos de forma simultánea.
– PLATOS FUERTES: Juego de Tronos, Westworld, Counterpart y clásicos como Los Soprano o The Wire
– PEGAS: Los fallos en sus aplicaciones y la falta de producción en España, aunque ya prepara Patria, su primera serie

PRIME VIDEO (AMAZON)

– 19,95€/año. (incluye suscripción Amazon Prime).
– PLATOS FUERTES: American Gods, The Man in the High Castle y futuras series basadas en El Señor de los Anillos
– PEGAS: El precio podría subir este año

MOVISTAR +

– Dependiendo del paquete desde 37,50€/mes. Cuatro usuarios simultáneos en casa y uno fuera
– PLATOS FUERTES: Mucho cine de estreno, nuevas series propias como La zona, La peste y Vergüenza y programas como Late Motiv o Ilustres Ignorantes
– PEGAS: Además del precio, la lentitud de sus aplicaciones y la reciente retirada del ecosistema Playstation

EN CAJA APARTE

Trastorno de Sobreestimulación Sensorial… ¿no os suena no?

Pues os sorprendería saber que muchos de vosotros no solo lo tenéis sino que además domina buena parte de vuestras actividades diarias. Vivimos pendientes del móvil, la tablet, el ordenador, la televisión, las redes sociales, el whatsapp… Recibimos tanta información por segundo -tanto consciente como inconscientemente- que nuestro cerebro cada vez sufre más para procesarla. Esto provoca que en un momento dado nuestro cerebro se sature y nos haga funcionar con más lentitud. ¿Las consecuecias? Estrés, taquicardias, insomnio, dolor de cabeza…