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El actor que empezó siendo el “guaperas” de la tele con su papel como Aitor en 'Los Hombres de Paco' o 'Hache' en “Tres metros sobre el cielo”, conquistando a miles de jóvenes españolas, ha crecido tanto en edad como profesionalmente.

Ya lejos del aspecto con el que le conocimos, son varios los papeles para los que ha tenido que hacer grandes cambios en su físico: en “Ismael” aumentó ligeramente su peso y se dejó barba para parecer mayor. Tres años más tarde, en “Toro” hizo un cambio radical, aumentando mucho su peso y sobretodo su musculatura. Estaba literalmente “hecho un toro” 

En seguida se puso en manos de Alex de la Iglesia con “El Bar” donde interpretó a un hipster con extensa barba y gafas de pasta.

Para esta última película, “Bajo la piel del lobo”, el actor coruñés ha tenido que aumentar nada menos que diez kilos por encima de su peso habitual y según confesaba anoche a Pablo Motos tuvo más éxito con las mujeres: “No sé si por el aspecto rudo de cazador con la barba o por qué”, pero eso sí, con un público más adulto del habitual. Durante la preparación de esta película se aficionó a los donettes blancos, adicción que no es fácil de quitar.

En tiempo récord tuvo que meterse en el papel del fotógrafo catalán Francesc Boix en la película “El fotógrafo de Mauthausen”, donde tuvo que perder 12 kilos para escenificar la vida en el famoso campo de concentración Nazi. La película se estrenará este 2018.

Además, en un juego con las famosas hormigas Trancas y Barrancas llamado 'Test del Solitario', Casas confesó algunas de las manías ocultas que tiene en la intimidad de su hogar, como poner la música a todo volumen y bailar o, en los hoteles, tanto él como Motos, reconocen buscar canales picantes.