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OT llegó a su fin. En una gala de infarto, la cantante más votada fue Amaia, como muchos esperaban. Sin embargo, OT no es solo lo que ven los espectadores. Desde los técnicos de sonido, que tuvieron una serie de contratiempos inesperados, hasta los maquilladores, OT es mucho más que lo que ves. Tras la gala final, se van desvelando los pequeños secretos que la han convertido en lo que ha sido, una gala para la historia.

La gala final de OT 2017 fue de infarto. Durante más de tres horas y media, los espectadores se quedaron pegados a la pequeña pantalla esperando conocer el nombre de la ganadora. Las quinielas apuntaban a Amaia y no se equivocaban. Aquella sensibilidad y apoteosis musical la habían encumbrado a lo más alto. Que no Alfred, su pareja sentimental, a quien la audiencia había relegado a un cuarto puesto.

En redes sociales saltó un tema de discusión curioso: “¿Qué le pasaba a Alfred?”. La gente se lo preguntaba. Para bien o para mal, Alfred era uno de los focos más importantes de ayer, no solo por ser finalista, sino por su relación sentimental con la que terminó siendo ganadora del programa.

En algunas imágenes se le pudo ver algo ido. Las sospechas se confirmaron cuando, tras la entrega de premios y el “Mi Princesa” de Bisbal, se escuchó al catalán decir que estaba “medicado”, justo antes de entrar al El Chat. Esto se debe a los problemas de ansiedad.

“¿Dónde está Alfred?”, preguntó Noemí Galera en una de las galas. Amaia entonces respondió con total naturalidad: “Cogiendo sus pastillas”. “Sí sí, mejor mejor”, respondió entonces la directora de la Academia.