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Aunque ha intentado seguir con su carrera como actor como si nada, Luis Miguel Seguí siempre será Leonardo Romaní para los seguidores de 'La que se avecina'. La sombra de Mirador de Montepinar le persigue día tras día aunque él se centra en sus nuevos retos profesionales como su trabajo en la serie de Televisión Española 'Olmos y Robles', donde coincide con Pepe Viyuela y Rubén Cortada.

A día de hoy, Seguí recorre España con el espectáculo 'Grandes éxitos', donde interpreta a un cantante con poco caché y que tiene como objetivo triunfar en el Festival de Eurovisión. ¿Su sueño? Ser un Julio Iglesias de la vida. Difícil parangón…

¿Cómo está siendo la experiencia de 'Grandes éxitos', un espectáculo en el que combinas el humor y la música?

Está siendo fantástica porque yo tenía muchas ganas de cantar en un espectáculo escrito a medida en el que hago de un intérprete mediocre, un poco fantasma, al que le sale todo mal, con un técnico que acaba de salir de la cárcel y al que le han cambiado a última hora. ¡Es un desastre!

Qué resulta más difícil para ti, ¿actuar, imitar o cantar?

No lo sé, es igual de complicado todo. Cada cosa tiene su técnica y a mí, particularmente, me cuesta más cantar. Pese a ello, le he dedicado mucho tiempo y creo que al final da el pego (risas).

¿Te imaginarías representando a España en Eurovisión como ese personaje?

(Se ríe). No, jamás. Haría un ridículo espantoso.

Superar algunas actuaciones no sería muy difícil, ¿no crees?

No, la verdad es que no pero prefiero no pasar por ese trance (risas).

Has vendido aspiradores puerta por puerta en 'LQSA' y eres agente de la Interpol en 'Olmos y Robles', ¿cuál preferirías ser antes en la vida real?

La verdad es que ninguno de los dos. Eres actor y lo bonito es poder meterte en distintos papeles y experiencias que no tienen nada que ver contigo. Los dos personajes me han enriquecido y me han encantado pero para la vida real, me quedo con la que tengo, sinceramente.

¿Has hecho trampas alguna vez tirando de placa, como en 'Olmo y Robles', para evitar algún problema con la Policía o la Guardia Civil?

No, no, sería incapaz. Al contrario, seguramente se reirían de mí y me dirían “de que vas, chaval”.

¿Crees que el teatro es el 'patito feo' de la cultura?

Sí, el teatro y la danza somos los últimos de la fila, a los que menos caso se nos hace y menos promociones se nos dan en los medios. Siendo uno de los ámbitos, educativos porque educamos, que menos atención institucional recibe. Si se insistiera más en educar a los niños llevándolos a obras de teatro, a danza, a obras en directo, yo creo que los pequeños aprenderían la cultura de otra forma más interesante.

Es triste pero es así. Cuando pides promoción o una entrevista para el teatro es como si fueras la última mierda.

¿Por qué crees que el cine si recibe esa atención?

El cine tiene muchas ventajas respecto al teatro, especialmente en esta era audiovisual que vivimos. Se puede difundir a través de las redes, de la televisión. El teatro, en cambio, para sentirlo, hay que vivirlo en directo.
El teatro, además, es limitado. Una función, un lugar. Con una película puedes hacer las copias que hagan falta y que se vea en todo el mundo.

Con el anterior espectáculo, lo llevábamos haciendo un año y pico, y conseguimos que vinieran a verlo 300.000 espectadores actuación tras actuación y, de repente, con un solo capítulo de 'La que se avecina' te ven cinco millones de personas. ¡En un teatro debes hacer funciones todos los días, a todas horas y necesitar varias vidas para llegar a ello!

Este lunes comienza la 'Fiesta del Cine', ¿sería interesante una propuesta similar para el teatro?

Sí, creo que institucionalmente debería apoyarse más. Tengo muchas cosas en contra de los taurinos porque creo que una obra de teatro o un espectáculo aporta mucho más a la gente y hace pensar en lo importante de la vida que un animal agonizando en una plaza o un partido de fútbol que es solo un juego.

¿Te arrepientes, a día de hoy, de haber dejado 'LQSA'?

No, para nada. Fue un ciclo de ocho años en los que estuve encantado. Estoy agradecido de haberla hecho pero creo que todo tiene un final y que a mí ya me había llegado ese adiós.

Ricardo Arroyo (Vicente en 'LQSA') dice que te vas a arrepentir con el tiempo, ¿qué le dirías?

(Se ríe) Él es así. Yo le quiero mucho y respeto que él tenga ese pensamiento, cerradito y de tener todo seguro. Yo pienso de una manera completamente diferente.

¿Se están equivocando en 'La que se avecina' por alargar la serie más de la cuenta?

Eso tienen que decidirlo ellos pero mientras siga teniendo el mismo éxito que hasta hora sí que pueden ampliar las temporadas. Lo que funciona no hace falta cambiarlo.

¿Te sentías cómodo con el personaje de Leo aunque fuera un tanto peculiar y friki?

Sí, yo me lo pasaba muy bien aunque fuera un personaje que no me iba mucho. Al final, después de tanto tiempo, acabé cogiéndole mucho cariño y disfrutando mucho. Llega un momento que te acabas cansando de los mismos chistes, las mismas bromas y necesitas cosas nuevas.

¿Te encasillaste con el personaje de Leo?

Sí, sí me encasillé con el personaje de Leo y ese fue el motivo por el que dejé la serie. Decidí que lo mejor era buscar estímulos nuevos.

¿Eres más un león o un huevón, como dice Maxi (Eduardo Gómez) en la serie?

(Se ríe) Sería difícil decirte pero creo que ninguno. He intentado hacer en la vida todo lo que quería, trabajando siempre que he podido. Me levanto pronto, me gusta tenerlo todo organizado, tener mis proyectos.

Este año, por fin, quince años después, voy a tener vacaciones. En verano me voy a dar un tiempo para mí y disfrutar de la playa que apenas he pisado por trabajo. No sé si al final rodaremos la serie ('Olmos y robles') o me darán el OK para una película en el extranjero de la que tengo una oferta pero si no sale nada, casi que mejor (risas).

¿Qué personas han influido más en tu carrera profesional?

Me han marcado muchas en todos estos años pero si tengo que destacar a una me quedaría con Antonia San Juan, mi ex mujer con la que me acabo de divorciar hace pocos meses y de la que he aprendido muchísimo y he admirado con locura.

De la etapa de la serie ha sido un placer trabajar con todos pero el equipo de dirección y guionistas como Laura y Alberto Caballero merecen una mención especial. Me llevo de todo el mundo algo, tanto en televisión como en el teatro.

¿Qué director sueñas que te llame algún día para trabajar con él?

Oliver Stone, Martin Scorsese… En España me gustaría mucho hacer algo con Santiago Segura, ¿sabes? Tiene un talento inmenso, tanto como actor y director, y que es mucho más que 'Torrente', pese a lo que piensa la gente. Santiago va a dar la campanada pronto porque es un gran showman para triunfar en cine.

Álex de la Iglesia, Mariano Barroso, Amenábar, Almodóvar, Calparsoro… Sería una maravilla trabajar con unos directores a los que admiro.