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Eurovisión necesita más emoción. La UER, organizadora del certamen, ha decidido cambiar el sistema de puntuaciones para que no se sepa hasta el final el nombre del país ganador. Hasta este año, el voto del jurado y el de los espectadores se sumaba y se realizaba una media, otorgando una puntación única por país. En esta edición, tras el televoto, el jurado de cada país dará a conocer sus puntos.

El objetivo de la decisión es aumentar la transparencia del certamen, quien ha pecado en muchos momentos de posibles “tongos” y vecinismos entre país, algo de lo que se quejan numerosos eurofans. El modelo es muy similar a la votación del Melodifestivalen, con el que Suecia ha elegido a su representante para Eurovisión.

El próximo 14 de mayo, fecha en la que se celebrará la gran final de Eurovisión en el Globen Arena de Estocolmo, España luchará por llevarse la victoria con los 42 países restantes que participarán en esta edición, un récord junto a las del año 2008 y 2011.