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1La relación entre los televidentes y las series no son como un matrimonio o una pareja. Ni mucho men

La relación entre los televidentes y las series no son como un matrimonio o una pareja. Ni mucho menos. En una ruptura sentimental, salvo rarezas, engaños o delitos, suele ocurrir que las dos partes suelen tener su parte de culpa alícuota. En la tormentosa relación que une a los seguidores de una serie por una parte,  con los productores y programadores de la misma, por otra, siempre hay un única parte responsable: la segunda. Hace poco más de un año se estrenaba en Estados Unidos con buena audiencia y críticas favorables la serie 'Empire'. Y no era una serie fácil: Parecía destinada en exclusiva a las comunidad negra. Pero tenía a favor, que todos, -o casi- los afroamericanos se la tragaban con ahínco semana tras semana. Sus datos de audiencia sorprendieron a todo el mundo y también a los ejecutivos de ventas de la cadena FOX que vieron en esta producción la ubre que todo el mundo quiere dejar seca. Y ocurrió. Comenzaron a explotarla excesivamente y su audiencia se resiente cada vez más. ¿Se está agotando el producto? Parece que sí. ¿Por qué ocurre? Hay muchas variables: Se complica ridículamente la trama para producir más episodios de los que se necesita, se abusa de los anuncios incrustados en las tramas, se producen demasiadas pausas publicitarias y cada vez más largas, llegan las segundas temporadas cuando aún no se ha resuelto la primera y la audiencia espera un final inmediato y sorprendente para la maldita historia… ¿Os suena? Seguro que os ha pasado con algunas series:  'Mar de plástico'Pues eso es lo que me ha pasado a mi con 'Mar de Plástico', en A3Media. Comencé con ella con muy buen rollo y establecí una cita fija con mi salón, la mantita y 'Héctor', un investigador atormentado de la Guardia Civil. Pero la cosa se truncó. Se vino abajo. ¡Ya está bien, hombre! Hay tramas que sobran y que, además, giran alrededor de personajes que no lo merecen. Los actores, salvo excepciones, chocan cada vez más con sus límites profesionales sometidos como están a giros de guión que se hacen difíciles de sostener. Y por último, por favor, ya está bien de irse a la cama a las doce por culpa de la carga publicitaria de la serie o los resúmenes de lo anterior y anuncios de lo que está por llegar. ¡Y encima me anuncian una segunda temporada! ¿Es que no se resuelve la muerte de Ainoa? Lo siento me he bajado del carro. No me siento capaz de seguir. 

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