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No es noticia señalar que Turquía es un país en el que muy pocas cosas están al margen de la improvisación y de la libertad de sus ciudadanos. Erdogan, primer ministro, ha recortado los derechos limitando el uso de redes sociales pero, en esta ocasión, también ha querido dar un paso más allá y censurar los concursos de televisión que se emiten en la cadena estatal.

La situación llega hasta tal punto que el Alto Consejo de Radio y Televisión de Turquía (RTÜK) ha decidido multar con 150.000 euros al concurso “Ben Bilmen Esim Bilir”- que en España se ha visto con el nombre de '¿Quién manda aquí?– por obligar a los integrantes de una de las pruebas a bailar con féminas extranjeras, mientras sus mujeres solamente podían mirar.

Desde el RTÜK aseguran que este tipo de pruebas atenta “contra la moral pública”, “anima a los hombres a engañar a sus mujeres, a las cuales degrada al nivel de objetos sexuales”. Una prueba que intentaba poner a prueba los celos de las féminas turcas y que, según muchos, representa a la perfección a la sociedad del país.

No es la primera vez que el RTÜK sanciona a programas de la televisión del país por este tipo de polémicas. La más sorprendente tuvo lugar el pasado año cuando un concurso tuvo que pagar 220.000 euros por que una mujer gritaba a su marido en plena prueba “¡Cariño, piensa en mí con otro hombre y vuélvete loco!”. Locos es para volverse con estas cosas…