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De momento, los concursantes de Gran Hermano viven en una casa en la que todo es maravilloso y no hay ningún tipo de mal rollo. Pero se acercan las nominaciones y es evidente que las cosas van a cambiar.

Por eso, en Guadalix la antitaurina Azahara ha promovido una sentada en el salón, en el que, cual comuna hippie, han sellado sus manos para evitar que esta noche el mal rollo fluya durante las nominaciones.

No contentos con eso, los concursantes se han rebelado aún más y han exigido a la dirección del programa que les informe de la idea para las sorprendentes nominaciones de esta noche. Por ello, han afirmado que será el público el que nomine y no ellos.

Pero Gran Hermano no está dispuesto a aceptar estos motines organizados por parte de los concursantes y las fiestas hawaianas pueden pasar a mejor vida. ¡Habrá que esperar!