miércoles, 23 septiembre 2020 9:44

Así es Neuralink, el chip cerebral de Elon Musk para conseguir “una telepatía conceptual”

El polémico empresario Elon Musk, presidente de Tesla, presentó el pasado viernes su nuevo y ambicioso proyecto. Musk empezó la presentación con 30 minutos de retraso, dejando a más de 100.000 personas esperando en sus sillas. La demora mereció la pena, desde luego. Estamos hablando de Neuralink, un chip implantable en el cerebro que permite controlar ordenadores.

Para mostrar los avances en la tecnología, Musk utilizó tres cerdos con este implante en el cerebro. Los asistentes a la presentación pudieron ver en una gran pantalla la actividad cerebral del animal en directo.

En el transcurso de la presentación Musk mostró por primera vez el chip, que es del tamaño de una moneda. La idea sería ubicar ese chip en el cráneo y conectarlo con el cerebro. “El chip se disimula en tu cabeza. Yo podría tener un Neuralink ahora mismo y nadie se daría cuenta”.

Tal vez el público desease ver a una persona utilizando los poderes del chip, pero de momento habrá que esperar. Parece que la orientación de esta tecnología irá dirigida a permitir a los humanos controlar ordenadores y móviles con su propia mente.

El sistema Neuralink está compuesto por un chip de ordenador conectado a unos cables que se unen al cerebro con una especie de “máquina de coser robótica”. Ciertamente, la ciencia ficción cada vez es menos ficticia. El dispositivo, se supone, envía señales al cerebro que, a su vez, los hace llegar a los órganos motores.

En solo media hora

Musk echó a andar Neuralink en 2016, aunque hasta el momento apenas se ha sabido muy poco sobre el proyecto. El magnate quiso guardarse en secreto los avances y pormenores del desarrollo. Ahora, cuando la tecnología ya está encaminada, abre las ventanas para mostrarle su hazaña al mundo.

Para hacerlo mostró a tres cerdos en espacios separados, advirtiendo de que solo uno no llevaba Neuralink. “Ese cerdo es Dorothy, que tuvo el implante y se lo han quitado. Eso demuestra que puedes ponerte Neuralink, quitártelo luego y seguir teniendo una vida saludable”, explicó Musk.

De hecho, anunció que han implantado dos Neuralinks en tres cerdos, y todos siguen con una vida “saludable, feliz e indistinguible de la de un cerdo normal”.

Al mismo tiempo, desveló algunos de los detalles del nuevo prototipo. Medirá 23 milímetros por ocho y dispondrá de hasta 1000 canales. Según Musk, puede cargarse de noche, como un smartphone, y tiene una batería que dura para una jornada completa.

Para ponerse el implante se retira una parte del cráneo, se coloca en su lugar el chip y luego se coloca de nuevo el trozo de cráneo, que se fija con superglue. “El procedimiento lleva solamente media hora, no se necesita anestesia general y los pacientes reciben el alta en el mismo día”, contó Elon Musk.

Uso en humanos

Cuando Musk anunció que estaba trabajando en esta tecnología, la presentó como una forma de ayudar a las personas tetrapléjicas a utilizar un móvil o un ordenador. Pero todo indica a que las ambiciones del magnate van mucho más allá.

Musk fantasea con la idea de una “telepatía conceptual”, que permitiría a dos personas con Neuralink comunicarse sus pensamientos gracias al chip. “El futuro va a ser un lugar extraño”, avisó el empresario.

“En el futuro vamos a ser capaces de guardar y ver de nuevo nuestros recuerdos”, anunció con orgullo, “vamos a poder archivar los recuerdos y restaurar la memoria perdida. También se podrían descargar esos recuerdos en un nuevo cuerpo e incluso en un robot”. Según la empresa, en los próximos doce meses los chips estarán listos para empezar a implantarse en seres humanos.

Aunque hay mucho camino por delante. Mucho por demostrar. Hasta el momento, Musk tiene más promesas que pruebas fehacientes. Lo cierto es que el magnate no parece dispuesto a cejar en el empeño de mejorar al ser humano insertándole aparatos electrónicos. Su objetivo es conseguir “una simbiosis entre humanos e inteligencia artificial”, y Neuralink es un paso de gigante en ese sentido.

Habrá que seguir muy de cerca el desarrollo de esta tecnología tan potente como peligrosa. ¿Podría ese chip impulsarnos a hacer algo contra nuestro voluntad?, ¿podría ser hackeado para robarnos nuestros recuerdos o para espiar nuestra intimidad? Muchas preguntas que, por supuesto, Musk no tiene ningún interés en responder.