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Si, el titular está bien redactado, Zenith, de los desarrolladores españoles Infinigon, es un juego de humor. Realmente no es que existan muchos juegos de “cachondeo” en el mercado y Zenith es un de ellos aunque está dentro de los juegos de rol clásicos al estilo Diablo y por el que ha apostado fuerte Badland Games en su salida en Nintendo Switch.

Argus Windell es el protagonista de Zenith, un mago arcano que ha decidido retirarse, pero que antes debe realizar una última misión en busca de un artefacto que puede terminar con el mundo entero. Acompañado de varios personajes que iremos conociendo a lo largo de la aventura y que cada uno es de su padre y de su madre y con una personalidad muy marcada tendremos que llevar a buen término este último encargo. Los ayudantes y las interacciones con ellos da bastante juego porque son bastante graciosas y se van a dar situaciones embarazosas en las que veremos como sale el bueno de Argus de ellas. También veremos cómo un nos acompaña un Golem de Hierro, típico del rol clásico, pero que en esta ocasión hace más función de un terminator sin inteligencia que de lo que se espera que sea un golem.

El guión el juego no es una obra maestra realmente, es una historia repetida en multitud de ocasiones, lo sabemos, pero eso no es lo importante, porque a cada línea de diálogo vamos a encontrar un chiste, una chanza, algún insulto que nos hará, en muchas ocasiones, sacar una sonrisa e incluso alguna carcajada, pero bien es verdad que en otras ocasiones serán bromas forzadas, no siempre se puede tener acierto en el humor y más con chistes malos. Aparte de los diálogos graciosos también nos encontraremos situaciones la mar de surrealistas y dispares. De hecho, y sin ir más adentro de la historia, al comienzo nuestro enemigo será derrotado por unas arañas tenor, si más ni menos que unas arañas gigantes que canta cual Plácido Domingo. A nosotros, al menos, nos hizo bastante gracia.

En cuanto a la jugabilidad, deberemos ir explorando el escenario presentado con una vista isométrica y derrotando a enemigos al más puro estilo Diablo. Un botón de ataque básico con un arma que podremos cambiar, dos botones de hechizo que iremos encontrando a lo largo de la aventura, 6 piezas de equipo que podremos ir intercambiando y mejorando y que nos aportan bonus en ataque, defensa, resistencia a ciertos elementos y además, a medida que vamos subiendo de nivel, podremos ir desbloqueando mejoras dentro de un árbol de habilidades con tres ramas, una de ataques de tierra, otra de fuego y otra de hielo. Aquí podremos mejorar el ataque, añadir nuevos poderes a las armas que poseemos, nuevos efectos de elementos, etcétera.

También podremos esquivar con otro botón y colocar pociones de curación, maná, etcétera en las direcciones de la cruceta. Eso sí, las pociones son limitadas, deberemos tener cuidado y estar esquivando para no gastarlas en exceso y quedarnos sin ellas en algún punto de la historia. Pero no todo es luchar y explorar, en algunas ocasiones dentro de las cerca de 20 horas que dura esta aventura también podremos resolver algunos acertijos que no son demasiado complicados para que todo el mundo pueda seguir adelante.

Quizás el movimiento del personaje es algo tosco y no todo lo suave que se esperaría pero también hay que tener en cuenta que no es una aventura con un grandísimo presupuesto y que en realidad el foco central está puesto en el humor del juego.

Tampoco los gráficos son su punto fuerte. Hay que contar con que este juego salió hace dos años en otras plataformas y que se han adaptado los gráficos para Nintendo Switch. Sin duda que el juego corre fluido y no se ve mal pero no nos vamos a enamorar de ellos. El modelado de los personajes y del entorno es básico y sin muchas florituras.

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La Banda Sonora acompaña al juego sin más aunque sí que la melodía principal es pegadiza y destaca sobre el resto. El juego viene traducido al español, no podría ser de otra manera ya que los desarrolladores son españoles, y sin duda es de lo mejor, la forma de los textos con sus bromas y sus forma de decir las cosas.

Con Zenith las risas están aseguradas. Sin ser uno de los mejores RPG’s de la historia ni querer serlo, sin tener la mejor jugabilidad del mundo, y tampoco buscarla y sin querer inventar nada en este género, ni tampoco ir detrás de ello, nos ha conquistado con su enorme sentido del humor que nos sirve para desconectar de otros juegos más profundos. Normalmente las películas de humor no ganan los premios grandes del cine pero son recordadas por siempre por su humor, con Zenith pasará igual, no será recordado por sus grandes premios pero siempre estará en nuestro corazón por sacarnos esa carcajada en cierto momento y de eso Infinigon y Badland Games deben estar muy orgullosos.