Compartir

Con las consolas de nueva generación ya anunciadas, estamos cerrando el capítulo de esta generación y quizás los mejores juegos ya han aparecido y quedan pocos triple AAA por aparecer. En lo que hemos jugado en estos años, The Witcher 3 ha sido el juego culmen de todos los que han aparecido. Desarrollado por los polacos de CD Project Red, la tercera parte de la historia de Geralt de Rivia llegó allá por 2015 hasta las consolas de Sony y Microsoft y cuatro años después hace otro milagro como los ya vistos con Wolfenstein 2 o Doom y se planta en la híbrida de Nintendo, en Switch, de la mano de Bandai Namco, para hacer las delicias de todos los aficionados al mundo de los videojuegos.

The Witcher 3: Wild Hunt es la continuación de la historia del brujo Geralt. Sin dar muchos Spoilers, aunque tras cuatro años de juego y siendo uno de los más jugados de toda la generación, pocos quedarán sin saber el guión, la alumna aventajada del brujo, Ciri, ha desaparecido justo cuando un ejercito de las tinieblas llamado La Cacería Salvaje, aparece en el continente de Geralt. Todo será una persecución a través del extenso mundo para encontrar a Ciri y parar el avance de esta Cacería que arrolla todo a su paso.

A partir de aquí nos vamos a ver dentro de un mundo envolvente en el que tomar el papel de Geralt a veces y otras veces el de Ciri, aunque esta última en ocasiones puntuales, a lo largo de un juego de rol y combates en primera persona. Si sois nuevos en The Witcher, os contaremos que Geralt de Rivia es nuestro protagonista, un brujo, una persona que ha sido modificada y mutada a partir de maltratos para que pueda tener poderes. Las mutaciones más características son su pelo blanco y sus ojos amarillentos. Los brujos tienen varios poderes como arrojar fuego, telequinesia, etcétera. Los brujos han sido perseguidos y están al borde de la extinción , están muy mal vistos por el pueblo y tienen un halo muy oscuro sobre ellos, sobre los pocos supervivientes que quedan…

Geralt es uno de ellos y se gana la vida visitando pueblos y haciendo contratos de cacería de monstruos según las necesidades de los habitantes que le piden ayuda al brujo a cambio de un dinero, jugando al Gwent, un juego de cartas, o participando en carreras o campeonatos de peleas a puñetazos. Todo esto podremos hacer en el inmersivo mundo de The Witcher 3 que además llega con las dos expansiones y todas las actualizaciones realizadas hasta la fecha incluidas.

The Witcher 3 es un juego de rol de mundo abierto y en tiempo real en el que tenemos un mapa de varias islas inmenso por descubrir y a cada isla tenemos cientos de puntos de interés. Para desplazarnos podemos utilizar a Sardinilla, que es nuestro caballo y que nos llevará por todos los lugares y más adelante en el juego también viajaremos en barco entre islas. Por el campo podremos ir enfrentándonos a diversos monstruos o a bandidos que se interpondrán. En cuanto a los monstruos, los hay más débiles pero también hay grandes criaturas, cada uno de ellos estará detallado en nuestro bestiario y deberemos acudir a él para saber las fortalezas y debilidades de cada uno. Para eliminar monstruos deberemos usar la espada de plata mientras que para humanos tenemos una espada de acero. También dispondremos de distintas pociones y cinco poderes.

The Witcher 3 está basado en una novela del escritor Adrzej Sapkowski y como tal, el juego incorpora muchas de las cosas intrínsecas dentro de los libros, eso sí, la historia es totalmente nueva y está situada entre libros. Por ejemplo en el combate Geralt no podrá impregnar su espada con aceites, necesarios para derrotar a ciertos enemigos con más facilidad, debe hacerlo antes de luchar, en el juego pasa igual. Geralt suele meditar para recuperar vitalidad, como en el juego y también el carácter de Geralt, muy cauto y precavido, pero justo, está intrínseco dentro de las posibilidades de conversación.

La jugabilidad sigue siendo quizás el punto más negativo del juego con los controles bastante toscos y sin pulir a la hora de movernos. Hay veces que caminamos por lugares con peligro de caída y si no tenemos cuidado, haremos que Geralt se despeñe. También el sistema de combate no es todo lo bueno que nos gustaría. Tenemos un golpe fuerte y otro rápido, la posibilidad de esquivar y usar los cinco poderes del brujo además de lanzar objetos como bombas, beber pociones o lanzar flechas.

CD Project Red no ha tocado ni pulido nada en este aspecto y todo está tal cual apareció, quizás es algo que si podrían haber mejorado para esta versión que llega años después del lanzamiento. Aún así nos quedamos con la apasionante y enganchante historia que va uniendo puntos en la persecución de Ciri y con unas secundarias magníficas que destacan sobre manera. Hemos de admitir que muchas de las misiones secundarias de este The Witcher 3 darían para un juego entero de otra franquicia: Como ejemplo debemos poner la historia del Barón, historia secundaria genial se tome por donde se tome.

El milagro de The Witcher 3: Wild Hunt viene en su rendimiento gráfico. Unos recortes que son algo notables tanto en el modelado de personajes como en los escenarios, distancia de dibujado, etcétera. Pero no son tan fuertes como para poner el juego, ver como rinde y dejarnos con la boca abierta porque estamos jugando al Witcher 3 no solo en Nintendo Switch, una consola algo inferior en cuanto potencia, al resto, si no que además lo podemos hacer en modo portátil en cualquier sitio. El juego corre muy fluido excepto en ciertas zonas como grandes ciudades con muchos elementos en pantalla, pero sorprende realmente cómo se mueve todo y como Saber Interactive ha podido trasladarlo hasta la híbrida de Nintendo.

La parte sonora sigue exactamente igual que en el juego primigenio, una impresionante banda sonora original llena de geniales creaciones, digna de película, unos efectos sobresalientes y un doblaje que destaca en todas sus voces y todos sus matices, desde las conversaciones cara a cara de Geralt con cualquier otro personaje, hasta los comentarios del pueblo cuando pasamos a su lado, sus insultos o su admiración.

The Witcher 3: Wild Hunt Complete Edition era una de esas incógnitas en su llegada a Nintendo Switch. La impresión cuando lo has jugado en una gran consola y lo pones en la híbrida de Nintendo es quedarte con la boca abierta. No puedes creerte que ante tus ojos esté el mejor juego de esta generación luciendo a gran nivel y completo, quitando los recortes gráficos evidentes. Este juego inmersivo os dará más de 150 horas de diversión si os proponéis completar todo lo que tiene el juego, desde la misión principal a las secundarias, contratos de brujo, juegos de Gwent, etcétera. Un producto digno de tener en tu estantería si dispones de una Switch porque es indispensable que lo juegue todo el que se considere jugador de consola. Un sorprendente y agradable milagro de CD Project Red que tenemos en nuestras manos gracias a Bandai Namco.