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Existe el debate de si Dark Souls es un género propio de juegos o no. Yo estoy en el bando a favor de esta teoría ya que para explicar Remnant: From the Ashes es inevitable encuadrarlo en este género. Sin duda que se nota la mano de Gunfire Games, que se encargaron de Darksiders 3 y nos aporta una gratísima y también, por qué no decirlo, difícil experiencia de juego.

Nos encontramos en un mundo que ha sufrido un apocalipsis en 1968 y la tierra se ha llenado de criaturas. Años después, nuestro protagonista, al que podremos personalizar de manera fácil, se propone acabar con La Raíz, que es quien genera a estos bichejos. Y a partir de aquí empieza una aventura diferente para cada persona. La historia en sí es la misma, sí, pero cada mapa de cada nueva partida estará generado proceduralmente, es decir, con unos valores, distintos para cada persona, con criaturas colocadas en diferentes lugares y sobre todo, con jefes finales cambiantes.

Nuestra misión es la exploración de los mapas, que son generados aleatoriamente para ir consiguiendo los objetivos que se nos van dando en la misión. A medida que avanzamos vamos desbloqueando puntos de control, como en Dark Souls con las hogueras, que harán que todo lo que hayamos matado y no sea jefe final, vuelva a la vida. Este juego tiene bastante de RPG y al comienzo deberemos elegir una clase. Tenemos 3 disponibles a elegir y según lo que elijamos tendremos un tipo de arma distinto, desde rifles de caza, escopetas de dos cañones o escopetas simples. También tenemos a nuestra disposición machetes, martillos gigantes o incluso hachas. Por supuesto que la armadura también va acorde con la clase, ya sea chatarrero, seguidor de la secta o cazador.

Pero no os preocupéis porque todas las armas se pueden comprar en la tienda por si no os convence una, cambiar a otra. A medida que vamos avanzando en el juego y eliminando a estos demonios, ya sea a golpe limpio o a disparo a distancia, vamos ganando experiencia con la que ir subiendo los rasgos. Comenzamos con tres, vigor, aguante y el propio de cada clase, pero vamos a ir desbloqueando más. Cuando tenemos suficiente experiencia, se sube un rango y podremos mejorar uno de los puntos de rasgos.

También vamos a poder mejorar las armas y las armaduras. Esto se hace con hierro que vayamos recolectando por los escenarios, por eso conviene romper todas las cajas y no dejar ningún rincón sin revisar. Cuando mejoramos las armas les subimos el daño, pero también podremos adquirir modificadores de arma que son ventajas especiales que podremos adquirir en otra tienda o fabricarlas si tenemos los planos. Estos modificadores añaden ventajas como marcar a los enemigos, curarnos, reducir o aumentar distintos tipos de daño…

En cuanto a los ítems, tenemos bastantes tipos de ítems que nos curan, nos quitan estados, nos reponen munición… Los ítems se gastan pero tenemos a nuestra disposición pociones que hacen las funciones del estus en el Dark Souls. Estos son los corazones de dragón y tenemos tres por partida. Podemos utilizarlos para curarnos, aunque son algo lentos y en medio del fragor de la batalla puede que nos dejen sin opción a tomarlo o pueden ser utilizados para revivir compañeros caídos.

La jugabilidad realmente es una delicia. El personaje se mueve muy suave y fluido, los ataques funcionan a la perfección, tanto los cuerpo a cuerpo como el apuntado y la esquiva también se hace rápidamente y con efectividad. Otro de los puntos a favor del juego es el multijugador. Podremos jugar con hasta dos amigos más en una misma partida y que nos ayuden en este complicado juego. Cada partida será diferente y no tendremos esa sensación de repetición continua. El juego va perfectamente al jugar con amigos aunque si que es cierto que no te explica como entrar en una partida y es que hace falta que el personaje que lleva la partida toque los cristales de control para que pueda unirse un amigo y en caso de que ya esté dentro, deben tocar todos los jugadores el cristal para dar paso al tercero. Es necesario especificar que en el momento de realizar este análisis, la búsqueda de partidas públicas en línea no funciona en Xbox. Para jugar cooperativo no queda más remedio que invitar a un amigo de la lista y jugar en partida privada, así sí funciona. Pero ciertamente se espera que más pronto que tarde los desarrolladores solucionen este problema con un parche.

Así pues tenemos un juego de RPG y un shooter perfectamente mezclados. A nivel gráfico, sin duda este juego luce muchísimo mejor de lo que lucía Darksiders 3. A pesar de que los escenarios de la ciudad nos recuerdan a ese mundo del otro juego, están mucho mejor terminados y con mejor calidad. Buenos efectos de luces, enemigos con bastantes detalles al igual que nuestro protagonista y las distintas armaduras y armas.

La parte sonora cumple su cometido sin restar y acompañando ambientalmente en todo momento al juego sin distraernos y destacar sobremanera la parte del doblaje, que está hecho en español con una gran calidad y que nos ha sorprendido muy gratamente porque este tipo de juegos apenas llegan doblados. Se añade al doblaje al español los subtítulos también en nuestro idioma.

Remnant: From the Ashes es un gran descubrimiento y otro de esos juegos que se encuadra dentro del género “no importa lo que hagas, porque vas a morir”. Este género tiene amantes a muerte al igual que detractores sin piedad. Si te gusta, une lo mejor de los juegos de disparos con lo mejor del rol en una aventura quizás diferente pero que nos entretendrá. Si sumamos que tiene multijugador, Remnant nos puede prometer largas tarde de entretenimiento, sufrimiento y a veces hasta frustración pero siempre premiando el volver y volver y volver a intentarlo. Al precio reducido al que ha salido, yo no lo dudaría y le daría la oportunidad porque no os va a decepcionar.