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Desde que en 1974 Spielberg junto con John Williams lanzaran la famosa película de Tiburón, este escualo ha causado pánico en todos los bañistas que veían una aleta acercarse hacia uno en toda velocidad. Todo el mundo se ha identificado con ese pobre señor que patalea como puede dentro del agua mientras unas fauces llenas de dientes se abalanzan a por el dulce sabor de la sangre, pero nunca nadie se ha parado a pensar en qué llevará a un tiburón a ser así hasta hoy, que tenemos en nuestras manos Maneater, desarrollado por los chicos de Tripwire y que nos llega de la mano de Koch Media. Un divertido ShaRkPG sangriento y no apto para los más pequeños de la casa.

Parecía complicado pensar una historia para un tiburón asesino pero es bien sencillo: un cazatiburones sin escrúpulos acaba con nuestra madre con nosotros en su tripa, al abrir esta, salimos nosotros y dejamos sin brazo a este horrible marinero llamado Pete. Él, antes de tirarnos al mar, nos hace un corte para identificarnos y a partir de aquí, como un tiburón bebé, nos metemos en una aventura de rol de lo más sorprendente.

Nuestro objetivo es vengarnos del malvado Pete, que ya sin el brazo que nos hemos merendado, sigue haciendo de las suyas y que también tiene su propia historia. Para eso deberemos ir alimentándonos, viajando por el agua por un extenso mapa y ganando experiencia para ir creciendo. Y es que Maneater está pensado como un juego RPG en el que ir comiendo, descubriendo secretos y alimentándonos de humanos nos hará mejorar, evolucionar y crecer hasta ser un gran tiburón.

Así pues en cada territorio tenemos unas misiones que hacer que se nos dicen de antemano, y una vez las completemos, podremos avanzar al siguiente territorio. Comenzamos en unos pantanos en donde deberemos eliminar a un caimán, alimentarnos de humanos, controlar a ciertos peces y conseguir cierto nivel para poder pasar al siguiente entorno, que es la parte de la ciudad donde van a parar todos los residuos, aquí encontraremos una nueva cueva, que es nuestro cuartel general y donde estaremos a salvo y se nos dará la opción de evolucionar.

A medida que vamos cazando humanos, vamos generando una amenaza que al llenarse, hará que aparezcan los cazadores del mar. Estos cazadores buscarán eliminarnos a base de balazos. Si nos los vamos comiendo haremos que aparezcan los cazatiburones objetivo, es decir, esos que hacen de “jefes finales” de cada zona. De igual manera para avanzar habrá que ir deshaciéndonos de ellos.

En cuanto a jugabilidad, a medida que vamos creciendo, vamos adquiriendo habilidades como poder saltar en tierra durante un breve espacio de tiempo, ya que el tiburón se ahogará, destrozar barcas a coletazos, vapulear con nuestros dientes a una presa, etcétera. De igual manera, cuando vayamos acabando con los cazatiburones, iremos consiguiendo piezas de equipo para mejorar a nuestro tiburón tales como una dentadura que da descargas eléctricas o que sirve mejor para agarrar barcos con los dientes.

Al final el juego se hace un poco repetitivo en cuanto a las misiones. Tampoco el combate es que sea una maravilla debido a la cámara, no hay posibilidad de fijar a una presa con la que nos estamos peleando y habrá que estar moviendo continuamente el stick para fijarla y atacarla, y todo se reduce a fijarla, esquivar y contraatacar. Eso sí, deberemos tener nivel suficiente para que las estadísticas sean las adecuadas, ya que si nos enfrentamos a un animal o a unos cazadores que están muy por encima de nuestro nivel, realmente deberemos huir y lo pasaremos mal.

Los mapas son bastante amplios y en cada zona hay gran cantidad de coleccionables y de objetos ocultos que buscar mientras vamos comiendo peces para subir los valores y poder mejorar al tiburón y sus complementos, y es que estos se mejoran a partir de cuatro elementos que se encuentran en peces y humanos y cada uno necesita una cantidad para mejorarse, de tal manera que si el elemento amarillo lo llevan los meros, deberemos dedicarnos a comernos meros para conseguir el número suficiente para mejorar lo que queramos. Eso sí, como hemos dicho antes, eso solo en la cueva.

Pero es cierto que siempre el juego intenta darle un sentido a todo, por ejemplo hay alguna misión que es la de comerse 10 humanos y no vale cualquiera, debemos ir a un punto del mapa en donde se está celebrando una fiesta de cocineros de aletas de tiburón y armar el caos allí. Es divertido saltar y llevarte al humano en la boca como si de una peli de serie B de esas de tiburones asesinos se tratase. También entretiene bastante la búsqueda de elementos desbloqueables que a veces están colocados de tal manera que hay que o esperar a ser más grande o buscarse las mañas para conseguirlos.

Un punto que rodea al juego es el humor, en todo momento juega con el humor y con los clichés llegando a hacer una crítica de la sociedad actual. En todo momento tenemos a un narrador que va haciendo apuntes divertidos sobre la vida de los tiburones y que realmente te llegan a sacar carcajadas. También el diseño de los personajes está bien hecho con esos clichés incluidos.

Y pasamos al apartado gráfico, en donde el juego, sin ser una obra de arte, si que juega con un estilo muy de dibujos animados con los humanos que nos ha gustado bastante. Los modelados son buenos y la personalidad de cada jefe final está muy conseguida. También nos han encantado las zonas del mapa con diseños muy distintos y que aquí juega un papel fundamental para querer seguir avanzando en la historia a pesar de que a veces es algo repetitivo en cuanto a misiones. El trabajo en las físicas está muy conseguido, también hay que destacarlo.

En cuanto al apartado sonoro, la música de tensión está presente como haciéndonos ver que somos una máquina de matar y que el peligro lo tenemos nosotros. Unas melodías que ambientan perfectamente la aventura y que te hacen meterte de lleno dentro de Maneater. Y un detalle que no queremos pasar por alto, el magnífico doblaje a nuestro idioma realizado con el juego, algo que sin duda le hace ganar muchos enteros.

Maneater es un juego diferente, de todas todas. Encarnar un tiburón asesino que debe vengarse de un cazatiburones cruel nos hace adentrarnos en una premisa RPG que sin hacer demasiadas florituras, acaba siendo divertido. Un sandbox marino que nos permite sembrar el caos entre los bañistas en la piel de un escualo al que vamos viendo crecer y evolucionar. Os aseguramos que nunca habéis jugado a algo así y que los chicos de Tripwire traen un soplo de aire fresco con este Maneater que hemos podido disfrutar gracias a los amigos de Koch Media. Si te gustó tiburón, este juego te va a hacer disfrutar el doble.