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El año pasado tuvimos el placer de analizar al que catalogamos con nuestro título honorífico de Tapado del año, ese juego que quizás no es tan mediático como otros pero que sin duda por calidad está a su altura. Este juego era Dragon Quest XI. Ahora la entrega expandida llega hasta Nintendo Switch con más contenido y novedades que hacen imprescindible su compra para todos los poseedores de la híbrida.

El argumento no ha cambiado, la historia comienza con el abandono de un bebé con una marca en la mano en el cauce de un río. La corriente transporta a este niño hasta un pequeño pueblo en donde crecerá hasta que, ya pasada la adolescencia comenzará a descubrir que es el Luminario, un héroe que junto a sus compañeros deberá poner a salvo el mundo de los malvados que lo acechan y que lo persiguen para que este destino escrito no se produzca.

El guión transcurre a lo largo de las más de 80 horas de juego pero que puede extenderse hasta lo que nosotros queramos debido a la infinidad de misiones secundarias, mazmorras, lugares por visitar y descubrir y los secretos escondidos en cada uno de los rincones. Como un JRPG clásico deberemos subir de nivel, mejorar equipo, hacer más fuertes a nuestros personajes, seleccionar al mejor equipo y luchar por turnos contra cientos de enemigos a cada cuál más peculiar siguiendo todo el estilo de la saga Dragon Quest.

Podremos pasarnos el juego al modo original que apareció el pasado año o podremos jugarlo en 2D. Como leéis, podremos jugar al juego al estilo retro en dos dimensiones como las aventuras clásicas de tiempos pasados de la saga. Este modo tiene un cuidado carácter de 16 bits y cambios jugables. En el combate solo veremos a los enemigos y deberemos decidir antes de cada turno nuestras acciones con todos los personajes que posteriormente se ejecutarán. También podremos caminar por los mapas en dos dimensiones que han sido adaptados a la vista cenital. Por supuesto que por estos mapas, como pasaba en los juegos clásicos, los enemigos aparecerán aleatoriamente, no como en la versión 3D donde los vemos por el mapa y podemos decidir huir para no enfrentarnos a ellos.

También hay cambios menores en los menús e interfaces que se asemejan a las primeras entregas de Dragon Quest y juegos retro de Square Enix. Podremos empezar la aventura al modo normal con el juego original o en el modo clásico y podremos cambiar entre modos con tan solo acudir a una iglesia, eso sí. Para cambiar entre modos el juego nos hará comenzar desde el último punto de control y esto puede hacer que tengamos que rejugar partes que ya hemos pasado en el otro modo, algo que a veces puede ser engorroso o llevarnos demasiado atrás en la historia. También podéis pasar la historia en un modo y rejugarla en el otro modo y así no deberéis repetir zonas en los dos modos en dos momentos consecutivos. Nosotros os recomendamos el jugarlas ambas por separado para que podáis vivir y experimentar ambas experiencias.

Más añadidos que hay en esta versión de Switch son nuevos capítulos que ahondan en la historia entre los compañeros del grupo y que aparecerán muy adelante en la historia. Son tramas inéditas y que se ve que se ha cuidado con el mismo mimo que el guión original, es decir, que no están puestas como postizo o complemento y que amplían y de buenas maneras la historia del resto de miembros. Es un amplio contenido que extenderá bastante las horas de juego.

También se han añadido una serie de códigos por el mundo con los que podremos viajar a los mundos de los anteriores Dragon Quest en otra historia secundaria que se jugará en 2D debido al estilo de las anteriores entregas y que está muy al servicio de los fanáticos de la saga que la hayan jugado porque rememorarán momentos de esos juegos anteriores.

Como cambios menores se han reequilibrado ciertos factores del juego como la distribución de los items, se han añadido nuevas posibilidades de montura, se ha incluido un modo foto en el que podremos posar solos o junto a los miembros de nuestro equipo o incluso con quien queramos elegir y uno de los cambios que más nos ha gustado y es que se puede poner más rápido el tiempo de animaciones de combate haciendo que sean más fluidos.

Nosotros pudimos jugar a la aventura original en PS4 y hemos de decir, sinceramente que el juego en Nintendo Switch está a una calidad gráfica muy alta y que no ha perdido casi nada de lucidez. Todos los diseños de Toriyama (Autor de Dragon Ball) siguen siendo muy buenos y se ven geniales tanto en modo portátil como en modo sobremesa y solo se nota la rebaja gráfica a la hora de los escenarios. Esto hace que el juego corra fluidamente durante toda la aventura.

Otra de las novedades se observa en la banda sonora original del juego que se ha orquestado, mejorando la calidad, ya de por sí, impecable de las melodías de este juego. De todas formas podremos intercambiar entre la anterior banda sonora sintetizada y esta orquestada con tan solo un toque de botón. Las voces también podremos seleccionarlas tanto en inglés como en japonés con un doblaje muy bueno. Dragon Quest XI S sigue estando traducido al español con una genial localización a nuestro idioma para comprender toda la historia

Dragon Quest XI S es una versión más grande con novedades que justifican su compra si ya eres poseedor del juego para otras plataformas como la inclusión de un modo retro 2D, más contenido de guión a una gran altura, posibilidad de visitar anteriores lugares de la saga que se suman a las bondades que tenía el Tapado del año 2018. Si eres amante de los JRPG y del arte de Toriyama y posees una Nintendo Switch, este Dragon Quest XI S es sin duda uno de los imprescindibles que necesitas tener en tu estantería o en el almacenamiento de tu consola, porque realmente lo vas a disfrutar.