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Internet se ha convertido en el lugar en el que deben converger necesariamente clientes y empresarios. La gran mayoría de comercios tradicionales han migrado en los últimos años a la red por las posibilidades de negocio que ofrece a pequeñas, medianas y grandes empresas.

Según un informe de 'Cloud Computing', el porcentaje que ha trasladado por completo su negocio a Internet es reducido pero sí son más las que se animan a derivar parte de sus sistemas a la nube. En la actualidad, se estima que un 30% de las empresas españolas han optado por una alternativa rentable– tal y como apuntan los expertos- y que en los próximos años está previsto que la cifra alcance el 68%.

¿Cuáles son las ventajas que existen con el cambio al modelo online?

El e-commerce proporciona mayor posibilidad de éxito, una oportunidad de crecimiento ilimitado (llegando a clientes que el modelo tradicional impediría) y que hace que la inversión sea mucho menos importante que en los negocios tradicionales (aunque requiere más atención). Además, las posibilidades de expansión son más probables. Suponen dificultades pero la inversión en el emprendimiento online facilita la sinergia con nuevas líneas de negocio en el exterior.

Javier Gázquez, autor de Blogtimista, apunta, eso sí, al sector servicios como el más demandado para el e-commerce en la red. “Portales de cupones como Privalia o Groupon tienen mucha presencia para el usuario, ya que ofrecen algo que las empresas tradicionales no tienen, respuesta directa”, explica.

Emprendimiento y startups, de moda

En líneas generales, todos los sectores han visto crecer sus números aunque hay proyectos 2.0 que han servido de referencia y han supuesto un ejemplo a seguir en el cambio de modelo para persistir pese a las dificultades económicas. Todo ello ha favorecido que en España, la crisis no haya impedido la creación de numerosas 'startups', campo que ha generado en los últimos años 400 millones de euros.

Si antes hablábamos de negocios que adaptaron parte de su negocio a las nuevas tecnologías, también se puede encontrar el proceso inverso: negocios online que buscan en el comercio presencial un aliado. Es el ejemplo de Compramostucoche.es, dedicado a la actividad de venta de coches y con ubicaciones en las principales ciudades del país para así valorar y cerrar el acuerdo de venta del vehículo.

Precisamente del modelo startup han surgido proyectos de emprendimiento como el de Housepreneurs, donde la concentración de estudiantes, emprendedores, advisors e inversores en un “coliving” en Berlín, una de las capitales startup de Europa, juegan un papel determinante para el futuro desarrollo de sus ideas. Dichos proyectos no necesariamente sueñan con convertirse en los nuevos Facebook o Amazon actuales, sino en “desarrollar un negocio, escuchar la opinión del resto de compañeros, la experiencia de los advisors y, por qué no, encontrar financiación”, según palabras de su organizador Carlos de Ory.

Otras empresas, como por ejemplo Amazon, decidieron partir de 'cero' en Internet, fijando un antes y un después en el negocio online, una ventana que ha servido para que muchos emprendedores apuesten directamente por la creación de un modelo en la red sin pasar directamente por el modelo tradicional y que reduce el coste de puesta en marcha del comercio.

Uno de los ejemplos más destacados de estos negocios online en España es el de Destinia.com, agencia online especializada en la venta de billetes de avión y fundada por Amuda Goueli en 2001, en plena explosión de la burbuja de las puntocom. De ese germen, otras empresas han nacido para aportar valor al usuario delante del ordenador, con agencias que ofrecen ofertas de viaje inspiradoras como TravelBird, o la española Wallapop, un mercadillo online que permite vender objetos de segunda mano.

Pese al buen estado de salud que disfruta el emprendimiento online en nuestro país- la burbuja no deja de crecer-, Gázquez asegura que la gran mayoría de las empresas cometen errores que hacen que se frustren cientos de negocios al mes. “Se peca de querer hacerlo todo: vender, ser expertos en marketing, gestionar las campañas de Google o saber gestionar el posicionamiento en Internet. Lo suyo es derivar estos servicios a profesionales que conocen el mercado y hacer un análisis exhaustivo de la situación”, concreta el experto en marketing.