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Cristina Tárrega se ha visto envuelta por la trama Púnica de forma indirecta tras desvelarse unas conversaciones que mantuvo con Francisco Granados, exconsejero de la Comunidad de Madrid que cumple condena en la cárcel por delitos de blanqueo, contra la Hacienda Pública, falsedad documental, cohecho y tráfico de influencias.

La ex presentadora de Telemadrid se puso en contacto con él en agosto de 2014, poco antes de ser detenido y cuando estaba siendo investigado por una cuenta corriente en Suiza, para montar una discoteca en la capital, según ha desvelado la revista 'Interviú' tras tener acceso a unas conversaciones telefónicas entre ambos. 

“Tenemos que darnos prisa, hay unos rusos que andan muy interesados en el local. El problema de este sitio es la gestión de las licencias, pero eso no me preocupa, porque tenemos amigos”, le dijo Granados a Tárrega, que le contestó que “me faltan un millón de euros, más o menos. Estoy hasta las pelotas de este asunto, me piden 15.000 y seis meses de aval por ser yo”. 

Días después mantienen otra conversación en la que la periodista le da el contacto de una mujer que le enseñaría el local, pero Granados envió a David Marjaliza, el empresario cabecilla de la Púnica

En la última conversación que mantienen el político y la presentadora, días antes de que fuera detenido, hablan sobre el interés que tiene él en la sala Archy de Madrid, ya que aunque no tengan licencia le dice Granados que “no hay problema”. Tárrega se despidió del ex edil con un “me voy a Valencia, a ver a Rita”

La periodista ha declarado a La Sexta que en ningún momento tuvo “intención de tener ningún negocio con él. Simplemente tenía unos locales y por si le interesaban”, además que en las conversaciones que mantienen se ve como Tárrega le dice que está “hasta las pelotas” del asunto.