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Angry Birds o Google Maps han sido las aplicaciones que han salido en los titulares; pero probablemente no son las únicas. Snowden ya puso a la industria tecnológica en el ojo del huracán al hablar de la cooperación con la NSA de sitios como Facebook, pero al señalar ahora a apps como el conocido juego de los pájaros, las miradas se centran también en la plataforma, en el móvil. “En un smartphone puedes obtener información muy jugosa que no está disponible en un PC, desde la geolocalización en tiempo real a los contactos”, explica Vicente Díaz, analista de Kaspersky. Más aún con el auge de las apps.

Díaz cree que, en general, no somos conscientes de los riesgos y cuando nos descargamos una aplicación aceptamos sus condiciones de uso, entre ellas la posibilidad de que acceda a nuestros datos personales, sin darnos cuenta de las implicaciones que puede tener. “Un móvil es un dispositivo de vigilancia perfecto, pero es demasiado tentador utilizarlo”.

De entrada es preciso tener claro que lo gratis no existe, al menos en este mundo en el que vivimos. “Si no estamos pagando por algo, nosotros somos el producto”, subraya.Y es que, en realidad, la información a la que estaba accediendo la NSA es en gran parte la misma que ya estaba a disposición de las agencias de publicidad.

La enorme cantidad de información que dejamos en las redes es gestionada por compañías multinacionales a menudo con sede en países con legislaciones más laxas sobre protección de datos, que permiten revender información. “En Alemania en teoría tienen la obligación legal de destruir tu información personal cada dos años; sin embargo un experimento demostró que que tu perfil de Facebook seguía ahí tres años después”.  Aunque en el caso de la UE se intenta poner coto, lo cierto es que aún existen muchos vacíos legales.

¿NO SE PUEDE HACER NADA?

Ante esta situación la pregunta al experto es evidente. ¿Un usuario no puede hacer nada a día de hoy?. “Casi nada”, responde tajante. Para Díaz  la respuesta efectiva vendría de la apuesta por nuevas plataformas que tengan la seguridad y la privacidad como eje central. Como ejemplo cita el Blackphone, un smartphone  fabricado en España y desarrollado sobre Android pero con la prioridad de la seguridad y la privacidad. Será presentado en el próximo Mobile World Congress en Barcelona.