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La moda de pasear la ecografía en la cartera y la de publicarla en redes sociales puede tener los días contados. Espoleados por el auge experimentado por las impresoras 3D en la primera mitad de este año, un grupo de empresarios nipones han decidido comercializar copias a todo volumen para venderselos a las parejas que esperan un bebé, que podrán tener una réplica de su hijo en sus brazos sin tener que esperar los nueves meses de gestación. “Estar embarazada es un momento único en la vida”, cuenta Tomohiro Kinoshita, uno de los 'padres' del proyecto, que también trabaja con encargos de órganos para planificar operaciones quirúrgicas.

La compañía no se limitan únicamente a reproducir las 'curvas' del bebé sino que también respetan la textura. En total, la copia del futuro hijo cuesta cerca de 900 euros y mide casi diez centímetros. Para complementar la compra, FASOTEC regala a sus clientes también una pequeña miniatura para colgarla en su teléfono móvil, que andar enseñando la mayor copia 'feto' no debe ser muy cómodo. Los más impacientes, eso sí, deben saber que el momento idóneo para tomar esta imagen es a partir de los ocho meses.