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Hay personas que durante toda su vida tienen que escuchar lo mucho que se parecen a sus hermanos, que son prácticamente «una fotocopia» de su padre o que poseen los ojos o la nariz de su madre. La responsable de estos en ocasiones asombrosos parecidos no es otra cosa que la herencia genética, a la que el fotógrafo canadiense Ulric Collette ha decidido rendir un peculiar homenaje a través de una ga…