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Un programa informático detecta el sarcasmo

Una compañía francesa asegura que ha desarrollado un programa informático capaz de detectar el sarcasmo con una tasa de acierto del 80 por ciento. Forma parte de un sistema que utilizan para medir la reputación de las empresas en base a las opiniones que se expresan en los medios de comunicación y en las redes sociales.

La tecnología para interpretar el lenguaje y su intencionalidad no es nueva, pero todavía tiene muchas limitaciones. Entre las más destacadas está el uso del sarcasmo por parte del que quiere expresar una opinión negativa formulada en términos positivos. Hasta ahora, las máquinas solo eran capaces de detectarlo cuando era muy evidente.

El procesamiento del lenguaje natural permite a las empresas rastrear las redes sociales y los medios de comunicación para saber qué piensan los usuarios de sus productos y servicios. Si están contentos, qué problemas encuentran, o cualquier otra señal que permita mejorar su imagen de marca.

Estos programas recogen las opiniones en foros, blogs, redes sociales o comentarios en prensa y los analizan en busca de patrones de sentimientos. Hay expresiones que suelen indicar una connotación positiva ?como ?gracias?, o ?me gusta??, otras neutrales y otras negativas ?como ?estafa?, o ?disgusto??. Esta identificación puede servir, hasta cierto punto, para determinar el estado de opinión sobre una marca.

El problema llega cuando la gente utiliza expresiones que un ordenador identificaría como positivas para expresar una opinión negativa. Por ejemplo, cuando un usuario ?agradece? a una compañía aérea un retraso en su vuelo. «Uno de nuestros clientes es Air France. Si a alguien se le retrasa el vuelo, tuiteará ?Gracias Air France por llegar a Londres con dos horas de retraso?. Es obvio que no están agradeciéndoles nada», explicó Richard May, uno de los directivos de Spotter, a la BBC.

Son formas de criticar lo suficientemente habituales como para que un sistema de análisis de sentimiento tenga que tenerlos en cuenta. Hasta ahora la única solución pasaba por la intervención de seres humanos en el proceso, mucho más precisos, y mucho más lentos.

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