lunes, 21 septiembre 2020 7:58

Un rebrote de fracturas por fragilidad, secuela silenciosa del confinamiento

Los médicos de atención primaria ponen el foco en el manejo de la osteoporosis durante la pandemia, cuyos principales retos son garantizar la adherencia terapéutica y la continuidad de los cuidados. En España unos 3 millones de personas tienen esta enfermedad.

Aunque el hecho de tener osteoporosis no aumenta el riesgo de tener coronavirus, su presencia contribuye a incrementar las comorbilidades en personas con COVID-19 y les confiere una mayor susceptibilidad a sufrir una fractura por fragilidad.

Este hecho, junto a la evidencia de que más del 80% de las personas que han documentado la presencia de COVID-19 en España son mayores de 70 años y presenten generalmente comorbilidades, hacen aún más necesario en estos momentos una evaluación y seguimiento especialmente exhaustivo en Atención Primaria de las personas que tienen una osteoporosis diagnosticada.

Así lo ha puesto de relieve la Sociedad Española de Medicos de Atención Primaria (Semergen). Como ha subrayado el Dr. Rafael Micó, médico de Familia en el Centro Fontanars dels Alforins del Departamento Salud Xátiva-Ontinyent (Valencia), «uno de los principales problemas a los que se enfrentan los pacientes osteoporóticos es el cumplimiento terapéutico, ya que alrededor de un 50% abandonan el tratamiento antes de terminar el primer año».

Por ello, según la Dra. Cristina Carbonell, directora de EAP Via Roma (Barcelona), «recalcar la importancia de cumplir con el tratamiento prescrito en pacientes con osteoporosis sigue siendo clave, y más aún en estos momentos»; y es que, añade, «cuando se abandona el tratamiento se pierde gran parte del beneficio obtenido». A su juicio, «un adecuado seguimiento telefónico o a domicilio del paciente ayuda a minimizar este problema, así como a evitar nuevas fracturas».

En ese contexto, resulta clave identificar y tratar lo antes posible un paciente que ha sufrido una fractura, «para disminuir el riesgo que sufra nuevas fracturas, con la morbilidad-mortalidad que lleva asociada y merma de la calidad de vida», ha afirmado la Dra. Carbonell.

Mejor respuesta ante el coronavirus 

Al respecto, los especialistas han puesto de relieve que los pacientes con osteoporosis que reciben tratamiento para hacer frente a esta enfermedad y evitar sus complicaciones (las caídas y fracturas óseas) parecen mostrar una respuesta diferenciada respecto a la población general frente a la COVID-19. Como ha expuesto el Dr. Carlos Gómez, «los pacientes con osteoporosis en tratamiento médico pueden tener ciertas ventajas respecto a los no tratados».

En concreto, se ha demostrado que la vitamina D modula el sistema inmune. Según ha citado el Dr. Gómez, «hay un estudio ecológico por países que sugiere una mayor mortalidad por Covid en función de sus niveles de vitamina D, así como otros que documentan generalmente valores de vitamina D más bajos en pacientes con Covid». Actualmente, hay en marcha numerosos ensayos clínicos para testar esta hipótesis.

Junto a esto, según esta sociedad, mantener el tratamiento osteoporótico prescrito resulta fundamental, más aún cuando «se espera un rebrote de fracturas tras el confinamiento, por aumento de caídas secundarias a la atrofia muscular y la inestabilidad», prevé el Dr. Carlos Gómez, quien ha sugerido que «las fracturas por fragilidad seguramente han disminuido durante el confinamiento, posiblemente por menor actividad/riesgo de caídas».

Consejos para evitar fracturas 

En concreto, para afrontar las posibles consecuencias del confinamiento en pacientes con osteoporosis, se insiste en la implementación de medidas básicas de prevención. «La atrofia muscular y la rigidez articular debe prevenirse siempre, y especialmente durante el confinamiento, con ejercicios sencillos, baile…», ha indicado el Dr. Gómez, quien ha aconsejado que, «aparte de los ejercicios preventivos, pueden evitarse caídas con el uso de calzado adecuado, una ayuda (bastón/paraguas), gafas apropiadas o el control exhaustivo del empleo de medicación sedante en horas de actividad».

A modo de ejemplo concreto, este experto ha informado que «es más eficiente para recuperar hueso y músculo, y tiene menor riesgo de caídas, subir que bajar escaleras, aunque sea muy despacio».