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Tres jóvenes, usuarios de Down Madrid, ponen rostro al heroísmo diario de aquellos profesionales a los que aplaudimos cada día desde nuestro balcones en la lucha contra la pandemia.

Vidas Insuperables

Los tres son usuarios de Down Madrid y tienen discapacidad intelectual. Pero, además, a estos jóvenes les une estar en la primera línea de batalla contra el Coronavirus. Raúl Sánchez, quien trabaja en una residencia militar; Cristina Ramos, trabajadora del Centro de Tratamiento Automatizado (CTA) Vallecas de Correos, y Ángel Moraga, quien sigue cumpliendo con su labor en el Carrefour de La Gavia, en concreto en la línea de cajas, forman también parte de esos héroes anónimos a los que cada tarde aplaudimos desde nuestros balcones.

Estas personas demuestran, una vez más, su compromiso con su empleo y con la correcta realización del mismo. Para Down Madrid, Raúl, Cristina y Ángel «muestran a la sociedad que ellos son plenamente conscientes de la crisis que el COVID-19 está generando a nivel mundial, que entienden su gravedad y ponen de manifiesto que las personas con discapacidad intelectual también son capaces de formar parte activa de esta situación, aportando lo que puedan para ayudar a paliar esta crisis».

Por el momento, los tres aseguran que, mientras las medidas del Gobierno sobre el confinamiento no cambien, ellos «seguirán cumpliendo con su labor día tras días para ayudar a la sociedad en todo lo que se pueda».

«Quedaos en casa»

Asimismo, piden a la población que sigan las recomendaciones sanitarias y, sobre todo, que la gente se quede en sus casas. «Quedaos en casa no solo por vuestra salud, sino por la de la de las personas mayores, la gente con otras patologías, o personas como nosotros, que cada día nos arriesgamos a salir a la calle para asegurar vuestro bienestar», declaran.

Down Madrid indica las personas con discapacidad intelectual que, al igual que muchas personas de toda la población española, «tienen que continuar llevando a cabo su labor de manera diaria a pesar del confinamiento de España con el fin de garantizar unos servicios mínimos. Ante esta situación, los usuarios de Down Madrid evidencian que son ciudadanos de pleno derecho y que, aparte de reclamar sus derechos, también cumplen con sus obligaciones como cualquier ciudadano más».