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¿Qué tienen en común el sevillano Miguel Ángel Alonso, el asturiano Manuel Barros y el saharaui Mohamed Abdi? Los tres son jóvenes, los tres son empresarios, los tres son personas con discapacidad y los tres han apostado por la innovación a la hora de pensar y sacar adelante sus negocios.

Los tres comparten también espíritu emprendedor y asesoramiento a la hora de poner en marcha sus proyectos. Miguel Ángel Alonso es un bodeguero con discapacidad física en piernas y brazos. Manuel Barros es un ingeniero reconvertido en agente turístico que no puede mover la muñeca por complicaciones tras un accidente. Y Mohamed Salem Abdi es un saharahui con discapacidad visual grave que estudió en Granada.

Emprender no fue fácil para ellos. Necesitaron formación, orientación y también financiación para hacer realidad sus ideas. En el camino recibieron la ayuda de Fundación ONCE, indispensable por la inversión concedida a través del proyecto de fomento del emprendimiento que desde el año 2000 cofinancia el Fondo Social Europeo, y su entidad Inserta Empleo para la formación y la empleabilidad de las personas con discapacidad.

Miguel Ángel Alonso gestiona en Sevilla la bodega especializada Vermut Florum. Manuel Barros ha montado en Asturias la agencia de viajes LenaBTR para impulsar el turismo en el concejo de Lena. Y Mohamed Salem Abdi acaba de poner en marcha una empresa que exporta alimentos a los campos de refugiados saharahuis de Tinduf (Argelia).

UNA IDEA ORIGINAL

Los tres innovaron para poner en marcha sus negocios y encontrar una idea original que tuviera éxito. Miguel Ángel Alonso decidió montar una empresa de vermut en Sevilla pese a reconocer que “la moda del vermut aún no ha llegado a Andalucía y las bodegas cercanas a Sevilla tradicionalmente solo producían a granel”. Así que en 2015 montó su empresa tras varios años trabajando como psicólogo en Inserta Empleo.

“Siempre quise llevar un negocio”, explica a Servimedia, “y por la profesión de mi mujer y de mi suegro, el mundo de la enología y del vino es algo que conozco bien”. De hecho, fue la especialización de su familia política en el mundo del vino y, sobre todo, del vermút, lo que le hizo decantarse. “Si te dedicas a algo, has de conocerlo a fondo”.

“El primer lote de Vermut rojo lo sacamos en 2016, y acabamos de poner en venta el primer vermut blanco de la provincia”. Alonso admite que “al principio fue difícil, pues aunque crecíamos en ventas íbamos muy despacio, ya que aquí no existe tanta tradición de vermut como en otras partes de España. Ahora bien, este último año nos hemos disparado y empezamos a despegar de verdad”.

“POTENCIAL INCREÍBLE”

La agencia de viajes LenaBTR, que Manuel Barros montó en Asturias hace dos años junto a dos amigos, aún tienen que dar el salto, pero son optimistas. “Nuestro objetivo”, explica este empresario del sector del ocio, “es dinamizar el turismo en el concejo de Lena, que tiene un potencial increíble muy desaprovechado”.

Barros explica que la suya es probablemente la comarca con menos emprendedores de Europa, porque tradicionalmente todos vivían de la minería. “Sin embargo, las minas han cerrado y ahora mismo es una zona deprimida, sin espectativas para los jóvenes”, situación que “el turismo podría remediar”.

“Tenemos”, afirma este emprendedor, “montaña al lado, el puerto de Pajares, una naturaleza increíble, dos estaciones de esquí y una ermita tan interesante como Santa María de Lena. El concejo es, además, la puerta de entrada a Asturias y está muy bien comunicado”. “Por eso, no podemos dejar que todos los visitantes pasen por aquí hacia Picos de Europa o hacia la costa sin parar”, añade como estrategia viajes LenaBTR.

Para ello, su agencia ofrece paquetes turísticos muy personalizados, que intentan sacar partido de todos los atractivos de la comarca. Los bonos para ciclistas (con alojamiento, actividades y abituallamiento) y los paquetes de esquí son algunos ejemplos.

DARSE A CONOCER

Tanto Alonso como Barros subrayan la dificultad de empezar proyectos novedosos en lugares sin tradición previa en ese ámbito. “En Sevilla, la moda del vermut está aún por llegar”, subraya el gerente de Vermut Florum. “Por eso, los dos primeros años nos centramos mucho en hacer difusión para darnos a conocer, con actividades y cursos dirigidos a la hostelería”, afirma el andaluz. “Apostamos por la calidad y por el diseño, como hacen las bodegas catalanas, aunque el producto sea un poco más caro”.

El esfuerzo dio resultados y ahora Vermut Florum está presente en muchos bares y restaurantes del centro de Sevilla. Además, ha empezado a vender en otras ciudades andaluzas, y también en Madrid, Castilla-La Mancha y Asturias.

Algo similar tuvo que hacer Barros con los restaurantes, hoteles y demás empresas del Concejo de Lena. “Como aquí no había tradición turística, nos costó mucho explicar a los empresarios de la zona la conveniencia de unirse para ofrecer paquetes y rutas conjuntas”, relata a Servimedia el promotor de viajes LenaBTR.

“Estos dos primeros años hemos sido más oficina de turismo que agencia de viajes porque además teníamos que informar a los posibles clientes qué hacer aquí (ciclismo, senderismo, deportes de invierno)”. “Ahora mismo ya todos los bares, hostales y empresas de material de esquí quieren trabajar con nosotros, nos han contratado paquetes y esperamos los primeros clientes en otoño”, celebra Barros.

EMPLEO PARA LA DISCAPACIDAD

Entre los planes de Barros figura además fomentar todo lo que tiene que ver con el deporte adaptado para personas con discapacidad. “Aquí cerca hay dos estaciones de esquí que ya tienen sillas adaptadas y, en la medida de lo posible, queremos que todos nuestros alojamientos y rutas lo sean”.

Además, tiene la intención de ampliar plantilla en cuanto sea posible y pretende que los primeros contratos sean “para personas con discapacidad”. “Una de ellas es una guía turística con la que ya trabajamos como colaboradora”, aclara, pero también personas para marketing, diseño, promoción, etc.

Por su parte, Alonso recuerda su antiguo trabajo para la integración laboral de personas con discapacidad en Inserta Empleo. Allí se ofrece intermediación y, en el caso de los emprendedores, ayuda para poner en marcha el plan de negocio, asesoría jurídica, formación en marketing y finanzas, etc.

“La verdad es que te llevan de la mano y te facilitan mucho los trámites a la hora de pedir permisos y subvenciones”, apunta Barros, que hasta entonces se dedicaba al control de calidad en un laboratorio. “Además te asesoran sobre la mejor forma jurídica para tu empresa, te ayudan a montar el plan de negocio, a buscar financiación. Por otro lado, Inserta también facilita apoyo psicológico para animar a las personas con discapacidad a adentrarse en el mercado laboral.