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Constancia, trabajo, espíritu de superación, y un rápido aprendizaje, han llevado a Marcela Quinteros a alzarse en muy poco tiempo como una de las estrellas españolas del parabádminton. Su esfuerzo y sus resultados, le está acercando a cumplir su mayor objetivo, participar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Les contamos su historia en Vidas Insuperables.

Vidas Insuperables

Un accidente laboral cambió por completo la vida de Marcela Quinteros. Las secuelas derivaron en una distrofia muscular que con el tiempo le fue impidiendo la movilidad y acabó por dejarle en silla de ruedas. Ante la adversidad, y tras muchos años acudiendo a rehabilitación, encontró en el deporte adaptado una nueva pasión.

Desde el primer momento le recomendaron practicar actividad física para prevenir mayores problemas en los músculos y las articulaciones. “Estaba muy centrada en los centros de rehabilitación. Allí me frustraba mucho porque estaba rodeada de gente que tenía alguna lesión, y veía que a todo el mundo le daban el alta y yo seguía allí perenne”.

Todas sus frustraciones se disiparon cuando conoció el mundo del deporte adaptado. Comenzó a entrenar con gente sana y deportista con la que socializaba y le hacía sentirse mejor. Por eso explica que para cualquier persona con una discapacidad es muy beneficioso realizar una actividad que realmente le guste.

“Hay que buscar una actividad que te apasione, y cuando la encuentras hay que poner mucha energía para poder llevarla adelante. Te ves beneficiado en muchos aspectos, en el social, en el anímico, en el físico, y te ayuda a ganar confianza en ti mismo. Vale la pena intentarlo, porque son todo mejoras en la calidad de vida”.

“Dar el primer paso es lo que más cuesta, te da pereza enfrentarte a una actividad nueva e intentar conocer gente que puede que no tenga una discapacidad y te haga sentir diferente. Pero en cuanto te lanzas, las cosas se van normalizando, la gente te ve como la persona que eres, no como una persona con discapacidad”, continúa.

Una exhibición, determinante en su destino

Marcela se inició en el pádel porque su familia acudía a diferentes partidos y un día descubrió que ella también podía practicarlo. Consiguió una silla con la que empezar y le gustó. Sin embargo, un tiempo después y casi de forma casual conoció el bádminton en una exhibición.

“Un día fui a una exhibición de pádel para que la gente que tuviera alguna discapacidad viera que era posible practicarlo, y allí conocí a gente que estaba haciendo una exhibición también de bádminton. Fue así como lo encontré. Lo probé y me gustó porque era bastante menos impacto en la mano que el pádel, que ya me estaba provocando algún problema”.

Comenzó a entrenar en el Club de Bádminton Aspe. “Era la primera vez que se encontraban con alguien en silla que quisiera practicar este deporte y me dieron la oportunidad de entrenar con ellos. Tuve muy buena acogida, y poco a poco se fue normalizando la situación y cada vez me fue gustando más”.

La alicantina explica que sus limitaciones son a nivel más cotidiano, por los diferentes problemas que se encuentran en la calle las personas con movilidad limitada, como aceras a desnivel, comercios que tienen un escalón en su entrada, o algunas rampas imposibles de subir con una silla a no ser que tengas a alguien que te ayude.

“Se está avanzando en cuanto a ser conscientes como sociedad de que todo tiene que estar adaptado, que todas las personas tenemos el mismo derecho a poder entrar y salir libremente de todos los sitios. Pero todavía falta mucho. Hay personas que incluso no pueden salir de sus casas porque tienen que enfrentarse a unas escaleras”.

El día a día dedicado al deporte

Ahora que se dedica de lleno al bádminton, planifica sus días en base a los entrenamientos. “El objetivo que nos estamos planteando es muy ambicioso, y mi calendario está ceñido a la ilusión de alcanzar ese objetivo, llegar a clasificarme en unos Juegos Paralímpicos, lo cual sería realmente extraordinario”.

Fuente: Gomzier.

Para lograr su objetivo asegura que debe entrenar mucho y entrenar bien, llevar una alimentación sana, tener un descanso adecuado y acudir al fisioterapeuta para evitar lesiones. Sobre todo a partir de marzo, cuando comienza con el calendario de competiciones, y ya no descansará hasta un año después, que será cuando esté el ranking hecho.

En 2018, Quinteros se ha convertido en la gran referencia de la delegación española gracias a su medalla de bronce en el individual WH2 en el Campeonato Europeo de Parabádminton, y el triple oro en Denmark Open.

En este 2019 se prepara para el Campeonato del Mundo en Suiza. “Esta competición es el objetivo a corto plazo este año, aunque también es muy ambicioso porque estamos compitiendo con gente de Asia que es muy potente. El bádminton en Asia es un deporte impresionante y en Europa y América estamos un poco a la cola, pero hay que intentarlo porque con ganas y esfuerzo podemos llegar a ser competitivos”.

De todos los bonitos recuerdos que le ha otorgado este deporte, recuerda con especial cariño la primera vez que ganó el Campeonato de España. Sin embargo, los torneos internacionales le han aportado algo más que satisfacción personal. “Este deporte me da la oportunidad de conocer gente extraordinaria de otros países, con culturas muy diferentes, y que también están entregados al entrenamiento de un deporte adaptado. Conocer y hacer amistad con gente de Suiza, de Italia, de Tailandia, o de cualquier parte, es algo muy bonito”.

La importancia de la visibilidad

Para Marcela, existe todavía un desconocimiento que le hace enfrentarse también a una labor pedagógica. “Siempre hay que hacer que las personas que están a tu alrededor entiendan que eres una persona con unas necesidades que hay que cubrir pero que además tenemos muchas habilidades”.

Fuente: Gomzier.

Además añade que “las personas que practicamos un deporte y tenemos alguna discapacidad, hacemos visibles ante la sociedad que estamos ahí, que tenemos ganas de participar en todas las actividades, y que podemos aportar mucho”.

Para concluir, explica lo agradecida que se siente por la oportunidad que se le ha brindado de practicar un deporte que le gusta, y por el apoyo que está recibiendo por parte de su familia y de su entrenadora, Loli Marco, una de las pioneras de este deporte en España y campeona nacional en 24 ocasiones, que apostó por Marcela y aceptó el reto de empezar en el parabádminton.

“Quisiera agradecer también a COCEMFE Alicante por su apoyo desde mis inicios, y a la Federación Española de Bádminton por tenernos incluidos, por darse cuenta de que somos un montón de gente con unas necesidades determinadas pero a la que nos gusta este deporte. Gracias también a todos los que se encargan de difundir el deporte adaptado, porque darnos visibilidad es muy importante, para que nos conozcamos entre las personas con discapacidad, y se nos conozca en la sociedad en general”.