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Con motivo del Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas, celebrado hace unos días, la Confederación Estatal de Personas Sordas reclama la presencia de las lenguas de signos en las políticas públicas para garantizar la igualdad de oportunidades de este colectivo.

Vidas Insuperables

Edificios de toda España se tiñeron hace unos días de azul turquesa, color que identifica a la comunidad sorda, con motivo del Día Nacional de las Lengua de Signos Españolas, en el que se reclama que estas lenguas sean tenidas en cuenta para llevar a cabo la reconstrucción social y económica del país

La Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) ha reivindicado un compromiso político y social con las personas sordas y la presencia de la lengua de signos española y la lengua de signos catalana en las políticas públicas.

Así lo ha hecho público en un manifiesto Concha Díaz, presidenta de la CNSE, que exige «el cumplimiento de los derechos fundamentales de las personas sordas, y su pleno acceso a la información, a la comunicación, y a los recursos y servicios disponibles para la ciudadanía, para que nadie se quede atrás».

Díaz destaca que pese al amplio reconocimiento legislativo y social con el que cuentan las lenguas de signos en nuestro país, «sigue habiendo quienes intentan menospreciarlas y relegarlas a un injusto segundo lugar», y alude «a la exclusión y el aislamiento a las que en los últimos meses se ha sometido a las personas sordas y sordociegas para quienes la lengua de signos es su lengua natural, al negarles su derecho a contar con interpretación en lengua de signos o videointerpretación».

Aislados en la pandemia

En este sentido, urge a que las administraciones públicas «se apliquen, de una vez por todas, en el cumplimiento de la legislación en materia de lengua de signos evitando que vuelvan a vulnerarse los derechos de sus usuarios, cuestión que se ha puesto de relieve y acrecentado durante la pandemia, y a la creación de una normativa específica sobre las lenguas de signos desde la perspectiva de los derechos lingüísticos, ya que de ellas dependen la igualdad de oportunidades de este colectivo. El uso de la lengua de signos española y catalana es determinante para asegurar nuestra participación en cualquier ámbito», asegura Díaz.

En lo que respecta a la educación, la entidad reclama una Estrategia Nacional sobre enseñanza, uso, protección y promoción de las lenguas de signos españolas que asegure su aprendizaje y aplicación en el ámbito de la atención temprana y en el sistema educativo, y que reconozca el derecho del alumnado sordo y sus familias a elegir una educación bilingüe de calidad en la que las lenguas de signos sean también vehiculares y curriculares.

Por último, la CNSE insiste en la necesidad de garantizar su protección y preservación incorporándolas en la Constitución Española al mismo nivel que el resto de las lenguas, e incluyéndolas en la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias. «Las lenguas de signos nos necesitan tanto como nosotras, las personas sordas, las necesitamos a ellas», advierte su presidenta.