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Lleva luchando desde los 7 años
con una enfermedad de las denominadas como poco frecuentes y ha superado
mil y un obstáculos desde entonces. Sin embargo, su manera optimista de
afrontar la vida le hacen ser dueño de su propio destino. Es el nuevo
Rafa Nadal del tenis español, tanto por sus valores dentro de la pista
como los que demuestra cada día en su vida.

A sus 18 años, el gallego Martin
de la Puente se ha trasladado a Barcelona para poder compaginar sus
estudios en la universidad con el tenis en silla. Ahora reside en el
Centro de Alto Rendimiento de San Cugat, entrena bajo las órdenes de
Fernando San Martín y estudia International Business Economics en la
Universidad Pompeu Fabra. Lo que creía en un principio que sería difícil
de asimilar, ha terminado siendo un nuevo reto superado. “Pensé que me
iba a costar el cambio de Vigo a una ciudad tan grande como Barcelona,
pero al final ha sido una nueva etapa que ha pasado muy rápido”.

Siendo solo un niño le
diagnosticaron Síndrome de Proteus, una enfermedad que provoca un
desarrollo anormal de los huesos. “Al ser una enfermedad bastante rara
no había ninguna cura, todo se basaría en operaciones según fuese
avanzando la enfermedad. Recuerdo mi infancia en hospitales, pero yo no
estaba para nada triste”. Su energía y vitalidad, le llevaron a
recuperarse cada vez más rápido, y luchaba por pasar el menor tiempo
posible en el hospital.

Con el paso del tiempo y al ser
una enfermedad asociada al crecimiento, el lado izquierdo de su cuerpo
fue creciendo de un modo incontrolado y con siete años le amputaron el
pie. Sin embargo, el apoyo de su entorno le ayudó a sobreponerse a todos
los obstáculos. “Lo llevé todo con bastante normalidad, tuve la suerte
de contar con una familia y unos amigos a mi lado que me han ayudado
muchísimo”, afirma con madurez.

“Mi pasión es el deporte”

Desde bien pequeño Martín tenía
claro que quería ser deportista, y probó en muchos campos hasta dar con
lo que se convertiría en su nueva forma de vida, el tenis en silla. Jugó
al fútbol antes de ser operado, durante la etapa de las operaciones
hizo natación, y tras la amputación del pie, probó el waterpolo y el
baloncesto en silla.

Se ha sentido siempre muy
apoyado por su familia, lo que asegura que le ha ayudado a superar todas
las barreras de un modo mucho más sencillo. “El entorno me ayudó
muchísimo, porque en todo lo que hacía mi familia me apoyaba. Lo único
que querían era verme feliz, y si yo quería ser deportista, ellos iban a
intentar que fuese el mejor de todos”.

Tras probar en diferentes
deportes, Martín conoció a Álvaro Illobre, quien le animó a probar el
tenis en silla. El vigués afirma que se ilusionó con la idea de jugar al
tenis, “me llené de alegría, creí que por fin podría encontrar algo que
casase conmigo”.

A pesar de esa ilusión,
enfrentarse a la silla no fue fácil desde el principio. “Yo tenía diez
años, me habían amputado un pie y ya llevaba más de diez operaciones
cuando fui a Pontevedra a probar la silla de ruedas. Al ver allí ese
armatoste dije que no quería saber nada de aquello, que no me sentaría
ahí”, confiesa ahora entre risas.

Martín se enfrentó a sus temores
y lidió por conseguir aquello con lo que siempre había soñado,
convertirse en un gran deportista. Así que le convencieron, probó y
empezó a practicar este deporte en el Real Club Náutico de Vigo.  “lo
que empezó como un hobby se fue convirtiendo en costumbre, en ir a
entrenar cada vez más días, en vivir como si realmente fuese un
deportista”.

El tenis le ayudó a normalizar
su vida. “Me sentía más persona cuando jugaba al tenis, porque jugaba
con mi familia y no había ningún obstáculo que me impidiese jugar con
ellos, y me ayudaba a olvidarme un poco de todo, me hacía muy feliz”,
comenta.

A medida que fue creciendo y
mejorando como deportista, de la Puente comenzó a viajar y a competir
alrededor del mundo. “el tenis en silla me ha hecho madurar y, hasta
ahora, me ha dado muchísimas alegrías y me ha hecho ver el mundo desde
otra perspectiva”. Esta madurez de la que habla, le ha llevado a mejorar
como deportista, siguiendo unas rutinas y unos entrenamientos que le
han permitido competir a alto nivel.

Entre los mejores del mundo

Su voluntad y constancia le han
ayudado a ver la vida con otra perspectiva y a comprender que aun
estando sentados en la silla, ellos son tan deportistas como los
tenistas de pie. “La primera vez que vi un partido de tenis en silla
pensé, mira, dos personas con discapacidad jugando. Al poco rato de
verles jugando me paré y dije, jolín, están haciendo un gran partido,
son deportistas y esto es un partido de tenis”, recuerda.

En su último año como júnior, ha
conseguido superar todos sus objetivos, alcanzando el puesto número 18
del ránking mundial, quedando por tercera vez campeón del mundo de su
categoría, y siendo campeón de España Absoluto y campeón del Máster
Nacional. Sin embargo, nada es suficiente para este deportista que busca
nuevos retos cada día.

“Creo que para todo deportista
el principal sueño es representar a su país y conseguir un oro en unos
Juegos, debe ser algo increíble, y es uno de mis principales retos por
cumplir. Y por otro lado me gustaría jugar un Grand Slam. Estoy
trabajando en ello día a día, avanzando a pasos agigantados y mi
objetivo es jugar y ganar”.

Reconoce que cuando ganó el
campeonato del mundo se dio cuenta de que había llegado más allá de sus
objetivos, “los límites se los pone uno mismo, y todos somos capaces de
superarlos y dejarlos bien lejos. Mi limite lo he dejado tan lejos que
ni siquiera sé dónde está”, afirma con mucha ilusión.

“Cada uno es dueño de su destino”.

Martín, un claro ejemplo de Vida
Insuperable, concluye con el siguiente mensaje para ayudar a más
personas a convertirse en insuperables: “soy de los que cree que cada
uno es dueño de su destino, y de que la vida es un camino, y aunque a
veces sea un poco difícil, y haya rocas y el sendero sea complicado, si
te propones llegar hasta el final y trabajas duro por cumplir tus sueños
lo consigues.

“Yo he tenido, no sé si la
suerte o la desgracia, de padecer esta enfermedad, que me ha hecho
sufrir mucho pero que, por otra parte, me ha dado muchas cosas, y
gracias a todo mi esfuerzo y el de mi gente, he conseguido llevarlo y
superarlo de una manera que no me esperaba. Así que animaría a todos a
esforzarse, a perseguir sus sueños, porque con perseverancia y ganas
todo se consigue”, concluye.