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Como ya les avanzamos enel programa de radio de Vidas Insuperables,
cuatro montañeros ciegos o con discapacidad visual grave formarán parte
de la II Expedición inclusiva que se realiza a nivel mundial en los
Alpes Escandinavos (Noruega), como culminación del Curso Superior de Montañismo para Ciegos y Adaptado de la Fundación UNED.

El objetivo de esta expedición,
compuesta por 20 alpinistas, es que los alumnos del curso convivan en
las mismas condiciones que se dan en cualquier campo base y se formen en
las técnicas de progresión por glaciar, medidas de autoprotección y
rescate, en la disciplina del Montañismo para Ciegos.

Mayte Minaya,
una de las participantes en la expedición, cuenta con miopía magna, una
enfermedad degenerativa de la vista que le ha provocado una ceguera
total.  Participa en el curso y en la expedición a dos niveles, como
docente y como persona ciega. “Me siento muy halagada y con una gran
responsabilidad de participar como docente, pero también como persona
ciega porque se necesita gente con mucha formación para realizar estas
actividades”.

Es ingeniera de montes y ya
practicaba este deporte antes de perder la visión. Por eso, dejar la
montaña se había convertido en una renuncia importante para ella, hasta
que se afilió y  encontró el Grupo de Montaña de la ONCE, pudiendo así retomar esa afición.

Montañismo, mucho más que un deporte

“El montañismo siempre ha sido
para mí una actividad muy gratificante, lo que me ha llenado
personalmente. Es mucho más que un deporte, es también el contacto con
la naturaleza y contigo mismo. Con actividades de este tipo disfrutas de
lo que te rodea a través de todos los sentidos, y de la gente con la
que vas. En la montaña el tiempo transcurre de otra forma”.

Minaya ha explicado que, para
ella, hacer cumbre es un reto y si se consigue es una gran satisfacción,
pero que el aprendizaje en la montaña no reside solo en alcanzar la
cima sino en el camino que se recorre para llegar hasta ella. “Este
curso me ha dado la posibilidad tanto de poder enseñar como de aprender.
Hay técnicas y formas de llegar a cumplir lo que uno tiene en mente y
al día siguiente de conseguirlo crees que eres capaz de todo”.

Los deportistas ciegos o con
discapacidad visual grave practican la montaña en equipos de tres
personas, unidos a una barra direccional, de entre 2,5 y 3 metros de
longitud. Un guía vidente encabeza el equipo, seguido de una persona
ciega total y por último un deportista con discapacidad visual. “Todas
estas actividades se hacen gracias a guías y personas que nos acompañan
en la barra direccional, sin ellos sería imposible de hacer”, apunta.

“No puedes lanzarte a la montaña directamente sin ver”

Tras dejar su trabajo a causa de
la enfermedad, ha vuelto a convertirse en estudiante, esta vez para
graduarse en la carrera de Psicología. Además de vivir su día a día como
alumna, también es docente del Curso Superior de Montañismo para Ciegos
y Adaptado de la Fundación UNED que le llevará a ascender el monte
Glittertind, el segundo más alto de los Alpes Escandinavos (2.465
metros).

Esta es la segunda expedición
docente y Mayte repite tras su experiencia en la primera. “Fue algo
estupendo, he seguido en contacto con los alumnos y todos hemos hecho
piña. Con la segunda pensé que no iba a ser lo mismo y al final está
resultando igual de motivante. Volver a participar en una actividad así a
nivel personal para mi supone muchísimo. Aprendo mucho de la gente, y
poder compartir con ellos esto es muy especial”.

Mario Martín,
uno de los alumnos del curso que también acudirá a esta expedición,
asegura que ha recibido una formación integral y multidisciplinar en
varios aspectos, pero que el más importante es el de aprender a convivir
y vivir la montaña con voluntarios ciegos y no ciegos.

El acto de presentación de la
expedición ha contado con la presencia del coordinador del Grupo de
Montaña de la ONCE en Madrid y director del Curso, Francisco Javier Bueno,
quien ha querido mostrar su agradecimiento a la comunidad de Madrid y a
Javier Orcalay, y a todos los patrocinadores de la expedición, SMDos,
PlasticsEurope, Laken, ONCE, SoloClimb, Menéndez Cruz Farmacéuticas y
Rodamunt.

“El montañismo para ciegos es algo que solo existe en España como disciplina consolidada”

“Se empezó a desarrollar en la
ONCE en 1989, cuando entré a la organización como técnico braille,
aunque no fue hatsa 1994 cuando ingresé en el grupo. Así que llevo 24
años en ese grupo. Me formé en él hasta que en el 2003 y desde entonces
me propusieron la coordinación del Grupo de Montaña de la ONCE Madrid.
Participé en las 14 o 15 expediciones de montaña que se hicieron”.

A pesar de que una expedición a
los Alpes Escandinavos no es algo novedoso, esta expedición tiene la
particularidad de ser la práctica final de un tercer nivel de cursos que
se desarrolla en un curso de expedición docente.

“Lo primero que enseñamos son
nociones en riesgos de montaña y cómo cambian las cosas  cuando los
alumnos son discapacitados. Lo más importante es el trato con personas
ciegas y comprender a las personas con discapacidad. El objetivo no es
la cumbre, sino la integración y la mayor capacidad de inclusión”, ha
señalado.

En la misma línea, el director general de Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, Javier Orcaray
ha confesado sentirse muy satisfecho con la organización de esta
expedición. “Somos muy creyentes del deporte inclusivo. Las
administraciones públicas tenemos la responsabilidad y obligación de
favorecer la práctica deportiva entre las personas con discapacidad
física porque es algo beneficioso y un instrumento para todos”.

Para Orcaray, aprender el
deporte adaptado y ponerlo en práctica de manera inclusiva es
fundamental, y asegura que llevar a cabo este proyecto no es una cosa de
un día sino una idea de futuro que va a continuar.

Con el actual modelo de programa
deportivo se pretende pasar de competir en pruebas exclusivas para
ciegos, a participar en pruebas integradas con deportistas sin
discapacidad, buscando un mayor grado de inclusión.