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Cada día se enfunda su maillot y
sale a disfrutar del deporte que la vida puso en su camino para
convertirlo en el centro de su universo personal. Desde los 8 años sale a
dar pedaladas llenas de inclusión y motivación para el resto de
personas.

Nunca
ha sido un obstáculo la hemiplejia o parálisis que sufre desde que
tenía 4 años en el lado derecho de su cuerpo, como consecuencia de un
infarto cerebral. “Prácticamente no tengo sensibilidad en esa parte de
mi cuerpo”, asegura.

Tampoco eso ha sido un
impedimento para Edu Santas, un aragonés de Tarazona que ha roto las
barreras en el mundo de las dos ruedas y se ha convertido en el primer
ciclista paralímpico que ha competido en un campeonato de España
absoluto en pista.

Santas tiene 28 años, pero sólo 6
de ellos los lleva corriendo como paralímpico. Hasta entonces y desde
los 8 años, siempre había competido en carreras con personas sin
discapacidad.

“Después de la hemiplejia y 4
años muy duros de rehabilitación y haber estado en silla de ruedas, a
los 8 me recomendaron hacer algún deporte para mejorar mi calidad de
vida”.

En su caso, lejos de
sobreprotegerle por sus circunstancias, le inocularon un virus familiar,
el ciclismo. Su abuelo, su padre y su hermano ya tenían esa pasión por
la bici y Edu y no iba a ser menos. “No tenían  ningún complejo en
llevarme a todas las carreras y pruebas con el resto de niños”.

 Su sueño, el ciclismo adaptado

En todas las categorías se
bregaba con corredores con todas las capacidades, lo que, poco a poco,
iba reforzando un mecanismo de mejora que le ha llevado a hacer historia
en el mundo del ciclismo.

“Cuando llegué a la etapa sub 23
sí me di cuenta de que la brecha física era muy grande y que no podía
seguir compitiendo en igualdad de oportunidades en el ciclismo
profesional con mi discapacidad”.

Le hablaron entonces del ciclismo paralímpico, donde está volcada la empresa  Cofidis
 a través del Comité Paralímpico Español, y, desde entonces, todo han
sido éxitos. Es un fijo de la selección española, forma parte del Plan
ADOP y ya ha alcanzado 7 medallas en campeonatos del mundo y un bronce
en los Juegos de Río.

Pero se siente especialmente
orgulloso de haber podido estar en el Campeonato de España de pista
absoluto. “Sueño con que haya un ciclismo adaptado, en el que podamos
participar todos juntos. Es una cuestión, sobre todo, de voluntad. Y
aunque sé que es difícil alcanzar ese reto, creo que este hecho ha
ayudado a dar visibilidad al ciclismo adaptado”.

Por ello, en el terreno personal
está volcado en ayudar a asentar el ciclismo adaptado como una
disciplina más del calendario internacional. “Se podría hacer, por
ejemplo, una Vuelta a España paralela de promoción de este deporte. Todo
es proponérselo y hacerlo. En otros países se ha avanzado ya mucho en
este aspecto”, anhela Santas.

Y predica con el ejemplo, ya
que, a pesar de su discapacidad, él tiene también ficha de ciclista
federado. “Me gusta reivindicar que los ciclistas paralímpicos también
somos profesionales, con muchas horas de entrega y esfuerzo”. Palabras
que ratifica con hechos, ya que cada año hace unos 20.000 kilómetros de
entrenamiento.

“No te puedes quedar llorando las penas”

De hecho, su convocatoria para
el Campeonato de España en pista por parte de la Federación Navarra,
equipo con el compite, fue, precisamente, porque sus tiempos están entre
los mejores del país, pese a su hemiplejia. Datos que ratificó siendo
el 13º y 16º de España en las dos pruebas en las que compitió. Todo un
logro.

Pero más allá de estos méritos
deportivos, Edu Santas es, ante todo, un referente de la perseverancia.
Estudiante de Economía en la Universidad Burgos, afirma que “en la vida
suceden cosas que no esperamos ni deseamos, pero no podemos quedarnos
llorando las penas. Hay que sobreponerse”.

Y para ello, según él, nada
mejor que el deporte, “que es un elemento fundamental para encontrarse
mejor física y mentalmente y poder salir de situaciones muy
adversas.Tienes que reponerte y aprovechar cada momento de la vida”.

Con el ojo puesto en Tokio 2020

Probablemente
esas complejidades sobrevenidas en su vida han sido las que le han
hecho tener unos valores de lucha y sacrificio que le han llevado a
tener puesto el ojo, a largo plazo, en una nueva medalla olímpica, en
Tokio 2020, y, a medio plazo, en ser campeón del mundo.