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Los últimos actos de violencia de menores de edad, han dejado en 'shock' a la sociedad española. Padres y educadores están desconcertados y desorientados, y las administraciones se rasgan las vestiduras y recurren a exponer, deprisa y corriendo, las medidas que van a tomar para atajar el problema, que son las ya repetidas hasta la saciedad y que reflejan la incapacidad política para atacar de raíz el problema.

Porque la solución del problema es “educación”. Y la educación no solo es conocimiento, es preparar a nuestros adolescentes para afrontar su vida en un entorno que cambia con gran rapidez y dotarlos de las herramientas necesarias para afrontar el futuro, y la mejor herramienta es la educación en valores.

Históricamente, los valores se aprendían en la familia y el colegio; hoy los valores que predominan son los de Google, Twitter y otros. Todo rápido, sin reflexión y sin capacidad de análisis ni juicios morales de la información que se comparte.

Pero estamos a tiempo. Debemos incrementar del 4,2% a un mínimo del 5% el presupuesto para educación. Recortar en educación es recortar en futuro. Es necesario invertir en la formación de los docentes de este país porque ellos tienen la responsabilidad de educar a nuestros hijos y prepararlos para los cambios. Ayudar a los padres a entender el entorno para que puedan afrontar la educación de sus hijos desde la seguridad y no desde la ansiedad de no saber cómo hacerlo. Recuperar 'Educación para la Ciudadanía', y educar en valores como la diversidad y el respeto al diferente, es otra medida que merece replantearse.

Y sobre todo un gran pacto nacional en educación donde toda nuestra clase política haga un ejercicio de “inteligencia compartida”, como diría mi filósofo de cabecera José Antonio Marina