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Que una niña de trece años, apuñale a un compañero en los pasillos de su colegio, no es una noticia más.

 Es el reflejo de una situación de violencia que impregna a muchos de nuestros jóvenes. El aumento exponencial del acoso escolar, y otros tipos de violencia juvenil, demuestra que en algo fallamos los que tenemos la responsabilidad de educar

. Y aunque no está de moda hablar de valores, nos enfrentamos, precisamente a un problemas de valores. Valores como el respeto, la empatía o la diversidad, son fundamentales en la construcción de una sociedad de iguales.

 Y deberíamos añadir, además de la educación en valores, la educación en el establecimiento de límites. Esos límites que muchos padres no ponen a sus hijos porque así creen ser mejores padres y además se evitan discusiones.

Arturo San Román