viernes, 2 octubre 2020 1:07

Locos

Se han dado ustedes cuenta del juego, en positivo, que da la palabra “loco”. Loco por ti, loco por el cine, loco por la música, eres un loco maravilloso, maravillosa locura, etc.
Todo es perfecto, hasta que tenemos en frente a un loco verdadero. Aparece un miedo inconsciente, estamos incomodos, nos quedamos sin palabras y estamos deseando acabar la conversación.

¿Alguno de ustedes ha hablado con una persona bipolar cuando está en un momento álgido?

Son brillantes, razonan a una velocidad que es imposible seguirlos y consiguen que se tambalee tu visión de la realidad.
Saben que el vértigo no es el miedo a caerse sino a tirarse. Algo parecido pasa cuando estamos con una persona con enfermedad mental. No es el miedo a que te pueda hacer algo físicamente, sino el miedo a verte reconocido en él, el miedo a descubrir que no solo existe una realidad, sino que existen muchas realidades y diferentes formas de ver el mundo.

Y es este miedo el que lastra y estigmatiza a las personas con enfermedad mental.

La enfermedad mental es la discapacidad invisible por naturaleza y por lo tanto la discapacidad más desconocida, pero a diferencia de otros desconocimientos, este un desconocimiento buscado conscientemente.

No queremos saber, no queremos reconocer y menos convivir con personas con enfermedad mental. Y esta postura los desplaza a los límites de la sociedad. Los colocamos donde no podamos verlos. El problema es que un día nosotros estaremos también en los límites de la sociedad, porque una de cuatro personas sufre o sufrirá algún tipo de enfermedad mental.

Ha llegado la hora de la visibilidad, de poner en valor el talento de millones de personas que esta sociedad está perdiendo por un miedo irracional a reconocerse a sí misma. Es necesario impulsar la normalización, y una de las herramientas más importantes es el trabajo. El trabajo aporta visibilidad y vida independiente.

Hay muchas empresas que han apostado claramente por la inclusión de personas con discapacidad (por lo normal no de personas con enfermedad mental) en sus plantillas, empresas que han descubierto el valor de la diversidad y cómo influye en mejorar el ambiente laboral e incluso en la cuenta de explotación.

Estas empresas deben dar, una vez más, un paso adelante con la contratación de personas con enfermedad mental y servir de ejemplo de buenas prácticas para el resto del mundo empresarial.

Es fundamental que las administraciones despierten, porque si es importante crear plazas en centros residenciales y centros de día, más importante es poner en marcha políticas valientes para la inserción laboral, dejando las residencia y centros de día solo para casos extremos.

Las organizaciones que se dedican a las personas con enfermedad mental, deben convertirse en la verdadera punta de lanza de una revolución por la visibilidad.

Pero sobre todo las personas con enfermedad mental son los primeros que deben dar un paso al frente y convertirse en verdaderos activistas de su causa.
Yo me quedo para este cierre con la frase de la campaña de Salud Mental España.

“Mira a través del espejo: Soy como tú, aunque aún no lo sepas”

Arturo San Román Ferreiro.
@arturosanromanf
Experto en Comunicación Social.