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La violencia de género es
una de las grandes lacras de la sociedad. A pesar de los esfuerzos realizados
por las diferentes administraciones y organizaciones sociales las cifras siguen
siendo escalofriantes, más de 900 mujeres muertas en los últimos 13 años., el
teléfono de  de atención a víctimas de malos tratos, 016, ha  batido el record de llamadas en 2016. Pero
hoy nos vamos a detener en la violencia de género ejercida sobre mujeres con
discapacidad.

Según
el  Informe sobre violencia de
género hacia las mujeres con discapacidad a partir de la macroencuesta 2015,
publicado por la Fundación CERMI mujeres, la mayor frecuencia del tipo de
violencias que sufren las mujeres con discapacidad, es psicológica emocional
entendida como insultos, menosprecio, intimidación o amenazas verbales
recibidos) así un 24,5% de las mujeres con discapacidad refieren haberla
sufrido por parte de su pareja actual o por su anterior pareja, frente al 14%
de mujeres sin discapacidad, siendo esta diferencia estadísticamente
significativa. La siguiente de las violencias es la referida por un 23% de
estas mujeres con discapacidad que han padecido violencia psicológica de
control (entendida como las actitudes relacionadas con los celos, con la
vigilancia sobre horarios y actividades de la mujer, o con la imposición de
obstáculos para que la mujer pueda ver libremente a sus amistades o familiares)
por parte de su pareja actual o por su anterior pareja a lo largo de la vida,
frente al 15,1% de mujeres sin discapacidad.

Respecto a la violencia
física, las parejas actuales o anteriores han ejercido violencia contra las
mujeres con discapacidad en un 11% frente al 4,7% de mujeres sin discapacidad,
siendo esta otra gran diferencia estadísticamente  

La desigualdad es la base de
la violencia, que en las mujeres con discapacidad es mucho más acentuada, por
tanto, están en una situación más proclives a ser víctimas de las violencias de
género y a tener mayores dificultades para salir del ciclo de violencia. Como
se afirma en la Estrategia Nacional para la erradicación de la violencia contra
la Mujer, 2013-2016 de la Delegación del gobierno contra la violencia de
género, las mujeres con discapacidad son víctimas de violencia de género con
mucha mayor frecuencia que las mujeres que no sufren discapacidad.

En primer lugar es necesario
poner de manifiesto que las mujeres con discapacidad están en riesgo de sufrir
los mismos tipos de abusos y violencias que el resto de las mujeres, y además
otras manifestaciones específicas relacionadas con su discapacidad

Por otro lado y en relación
a datos últimos datos disponibles de mortalidad en España y discapacidad, la
Delegación del Gobierno para la Violencia de Género afirmó que de las 60
víctimas mortales por violencia de género del año 2015, el 5% (3 mujeres)
tenían algún tipo de discapacidad o dependencia reconocidas, lo que supone el
8,33% de las víctimas mortales14.

Por otro lado, la
degradación que sufre la imagen de las mujeres con discapacidad, no adaptada al
prototipo de belleza que la sociedad ha creado, determina una merma en su
autoestima haciéndolas especialmente vulnerables, sobre todo, cuando concurren
ciertas variables como el aislamiento social, la falta de educación o los
problemas de movilidad. Estos actos denigrantes amenazan su dignidad como
cualidad inherente a su individualidad, influyendo de modo directo en el
desenvolvimiento de su personalidad. Esto supone serios problemas para su
integración en la sociedad y consecuencias negativas en su calidad de vida.

La autonomía desde un punto
de vista económico es fundamental en la configuración de las violencias de
género y la discapacidad.

La exclusión y el
aislamiento de las mujeres con discapacidad de la sociedad en escuelas
separadas, en instituciones residenciales, hospitales y centros de
rehabilitación, y la falta de ayudas a la comunicación y movilidad, aumentan su
grado vulnerabilidad ante la violencia y el abuso sexual, contribuyendo a la
impunidad de los actos de violencia.

En conclusión, las mujeres
que viven con una discapacidad se enfrentan no sólo al patriarcado sino también
a otros sistemas de opresión que habrá que visibilizar incluyendo la
experiencia de la discapacidad como diferencia relevante.

Estos son parte del
resultado del  estudio que pueden
descargar se en su integridad de la página 
http://www.fundacioncermimujeres.es/.

Arturo San Román