jueves, 24 septiembre 2020 11:31

Arresto domiciliario

En
nuestro país hay miles de personas en “arresto domiciliario”, sin haber
cometido ningún delito, sin haber sido juzgadas. Y sin embargo ahí están.

Cosas
tan cotidianas como ir a comprar el pan, bajar la basura o salir a dar un
paseo, cosas que usted hace con total naturalidad, para miles de personas se
convierte en una verdadera pesadilla, porque por si solas no pueden, necesitan
la ayuda de otra persona y aun así genera situaciones esperpénticas que atentan
contra la dignidad de la persona, y fundamental sobre un derecho tan básico
como es poder salir de tu casa de una manera independiente.

Hay
miles de personas, qué como usted, han pagado su hipoteca y pagan sus gastos de
comunidad, y sin embargo su casa de toda la vida se ha convertido en una
verdadera cárcel. Una cárcel donde los barrotes son invisibles, pero están.
Están construidos de puro egoísmo e ignorancia del resto de los vecinos que
constituyen la mal denominada comunidad de vecinos.

La
Real Real Academia Española da dos acepciones para la palabra comunidad:

Conjunto
de personas que viven juntas bajo ciertas reglas o que tienen los mismos
intereses
“. Esta primera acepción en las comunidades de vecinos es falsa
porque ni las reglas son iguales para todos, ni todos tienen los mismos
intereses.

“Grupo social del que forma parte una persona”.
Y esta segunda esta adulterada porque la persona que vive una situación como
esta, no forma parte del grupo social. Es desterrada del grupo. No es un
destierro por un acuerdo de la junta de la comunidad, peor todavía, es un
destierro por ignorancia. Simplemente se hacen invisibles para el resto de los
vecinos.

Existen diferentes tipos de
comunidades, y ninguna adecuada. Un tipo son aquellas comunidades de edificios
nuevos, con gente joven, para los cuales la discapacidad no está en su
horizonte ni en el de sus hijos, porque ellos son “normales” y eso de sufrir
una discapacidad les pasa a otros. Además, la vejez es algo muy remoto como
para pensar en ella y en sus inconvenientes. Y por lo tanto hacer accesible el
edificio es un gasto que no merece la pena, es más importante la piscina o la
zona de juegos para los niños. Además, ese tipo de obras afea la estética (de nuevo
la ignorancia)

Otro modelo son las comunidades de 20
años de antigüedad, donde sus vecinos están en una media de 50 años, con hijos
ya mayores, y que su gran preocupación es que los jardines y el resto de
elementos comunes (que gracia tiene lo de los elementos comunes) este perfectos
para que las viviendas no pierdan valor, y su otra prioridad es arreglar y
mantener los efectos de la antigüedad del inmueble.

Y por ultimo están las comunidades de
más de 40 años, y en este tipo los vecinos son mayores, están jubilados y sus
pensiones no dan para hacer las reformas que necesitan para seguir haciendo una
vida independiente.

En definitiva, en el primer y segundo
modelo las prioridades no pasan por pensar en accesibilidad, y si algún vecino
necesita algún elemento, que se lo pague. Y en el tercer modelo, ya es tarde.

Lo dicho: Egoísmo e Ignorancia.

Ya pensaban que no iba ha hablar del
gobierno y de las Leyes. Y es que he preferido empezar por las personas, porque
las Leyes se hacen para luchar precisamente contra el “egoísmo y la
ignorancia”, se hacen para dar a todo las mismas oportunidades y derechos.

La Ley de Propiedad Horizontal se
promulga en 1960, con sus reformas posteriores. Desde entonces, y a pesar de
las reformas, sigue siendo una Ley discriminatoria con las personas con
discapacidad y los mayores. Y lo es porque precisamente deja en mano de los
integrantes de la comunidad la potestad de hacer las reformas necesarias para
que todos los vecinos ejerzan sus derechos de vida independiente desde la igualdad.

Desde hace muchos años los partidos
políticos de cualquier color y los diferentes gobiernos han prometido una
reforma en profundidad de la Ley que elimine barreras y discriminación. Si
buscan en google “propiedad horizontal y discapacidad”, encontraran miles de
entradas y titulares con promesas de reformar la Ley.

Tenemos nuevo gobierno y es el momento
de cumplir promesas y hacer las cosas bien. 
Además, se puede hacer por consenso porque todos parecen estar de acuerdo,
y demostrar a los ciudadanos que las promesas políticas se cumplen, siempre hay
una primera vez.

Por cierto, hay que recordarle a la
clase política que, aunque casi todo el debate este centrado en las necesarias
adaptaciones para la accesibilidad física no pueden olvidar, en la reforma, la
accesibilidad sensorial para las personas sordas y las personas ciegas.

Lo dicho siempre hay una primera vez
para hacer las cosas bien desde el principio.

Y estamos en nuevo principio.

@arturosanromanf