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Nunca ha sido tan difícil para los jóvenes abrirse camino y elaborar un proyecto de vida independiente. Estamos ante las generaciones mejor preparadas de la historia de España, y sin embargo estamos en una tasa de desempleo del 36,3% para personas mayores de 25 años, la más alta de la UE, después de Grecia, y prácticamente el doble de la tasa media de la UE, que se sitúa en el 16,8%.

Con este panorama, la emancipación de los jóvenes españoles ha empeorado drásticamente en la última década. Según un estudio del Centro Reina Sofía sobre adolescencia y juventud, con datos de empleo, educación, emancipación, vida/salud y uso de las TIC, España se encuentra en el puesto 24 de 28 países.

Emancipación juvenil

El deseo, frustrado, de los jóvenes es conseguir emanciparse y sin lugar a dudas España no es el país ideal para conseguirlo porque la brecha se agranda respecto a la UE. En Europa un 30% de los jóvenes se emancipa entre los 20 y los 24 años, en tanto que en España solo lo hace el 8%, por eso es tan normal encontrarse con jóvenes de 30 años viviendo con sus padres. Si a esta situación le añadimos los tópicos, como “pasan de todo” o todos son “ninis”, que infectan el discurso sobre los jóvenes, nos encontramos con un panorama desolador para los jóvenes españoles.

Pobreza juvenil

Con esta situación de precariedad, no es extraño que España se encuentre en el quinto lugar de Europa con más jóvenes en riesgo de pobreza (estudio Eurost). Más de un tercio de los  jóvenes españoles, entre 16 y 29 años (el 34,8%), están en peligro de exclusión social y, lo que es peor, sin una luz al final del túnel.